EDATV News logo
X
UHN PlusVisegrad 24La Derecha DiarioInforma Radio
  • XInstagramYouTubeTikTok
  • Categorías
  • POLÍTICA
  • ACTUALIDAD
  • OPINIÓN
  • SOCIEDAD
  • SUCESOS
  • CORAZÓN
  • Temas
  • ANDALUCÍA
  • ARAGÓN
  • CANARIAS
  • COMUNIDAD VALENCIANA
  • INTERNACIONAL
  • MADRID
  • Nosotros
  • QUIENES SOMOS
  • AUTORES
  • PUBLICIDAD
  • DONAR
UHN PlusVisegrad 24La Derecha DiarioInforma Radio

El virus del miedo: Sánchez, la OMS y el nuevo ensayo de control social

El virus del miedo: Sánchez, la OMS y el nuevo ensayo de control social
porJavier Garcia Isac
opinion

La opinión de Javier García Isac

Compartir:

Cada vez que organismos como la Organización Mundial de la Salud o la Organización de las Naciones Unidas felicitan al Gobierno de España de Pedro Sánchez, los españoles deberíamos empezar a preocuparnos. Porque si algo han demostrado estos años es que las estructuras supranacionales, lejos de defender la libertad de los pueblos, se han convertido en instrumentos ideológicos al servicio del globalismo, del control político y de la manipulación social. Y cuando esas organizaciones corruptas y desacreditadas aplauden la gestión de otro aparato igualmente degradado como el PSOE, lo lógico no es tranquilizarse, sino preguntarse qué interés oculto hay detrás de tanta felicitación mutua.


Lo sucedido en las últimas semanas con el llamado “hantavirus” —magnificado hasta extremos ridículos por determinados medios de comunicación y por un Gobierno obsesionado con el relato— vuelve a poner sobre la mesa algo mucho más profundo y preocupante: el uso del miedo como herramienta de ingeniería social. El miedo como arma política. El miedo como método de control.

Porque el sanchismo aprendió durante el coronavirus algo fundamental: una población aterrorizada es mucho más dócil, mucho más obediente y mucho más manipulable. Durante aquellos años oscuros vimos cómo se encerraba ilegalmente a millones de españoles mientras los mismos políticos que imponían restricciones se iban de fiesta, utilizaban coches oficiales, organizaban reuniones clandestinas o se saltaban sus propias normas. Vimos cómo se criminalizaba al discrepante, cómo se señalaba al ciudadano que dudaba, cómo se destruían negocios, familias y derechos fundamentales mientras el Gobierno se enriquecía políticamente en mitad del caos.

Y ahora, años después, vuelven a intentarlo.


No hablamos necesariamente de una nueva pandemia. No se trata de afirmar teorías extravagantes ni de caer en paranoias absurdas. Se trata de observar los hechos. Y los hechos son inquietantes. Muy inquietantes.

Resulta llamativo que días antes de que estallara toda esta alarma mediática, concretamente el 14 de abril, ya se estuvieran realizando simulacros relacionados con posibles crisis sanitarias. Resulta llamativo que determinados medios activaran de inmediato el lenguaje del miedo, hablando de protocolos, alertas y riesgos globales. Resulta llamativo que se intentara generar una sensación de amenaza desproporcionada respecto a unos casos muy limitados y perfectamente controlados. Y resulta todavía más llamativo el uso político que se ha querido hacer de todo ello.


Porque el Gobierno de Sánchez jamás actúa por humanidad. Nunca. Todo lo calcula en términos de propaganda, supervivencia política y control del relato. Y en ese momento concreto había algo que preocupaba enormemente a Moncloa: el avance de los casos de corrupción que cercan al entorno personal y político del presidente del Gobierno, especialmente el caso de Begoña Gómez.


Mientras las informaciones judiciales seguían acumulándose y la posibilidad de ver a la esposa del presidente sentada ante un tribunal dejaba de parecer una hipótesis remota para convertirse en una posibilidad muy real, de repente el foco mediático cambiaba. Otra vez el virus. Otra vez la alarma sanitaria. Otra vez la sensación de amenaza colectiva. Otra vez el miedo inoculado desde arriba.

Y aquí nada parece casual.


Tampoco lo fue la decisión sobre el lugar de atraque del crucero afectado. En vez de dirigirse hacia territorios donde gobierna el PSOE, se optó por situar el foco en una comunidad gobernada por el Partido Popular y concretamente en un municipio gobernado por una coalición entre Fernando Clavijo y el Partido Popular. Mientras tanto, se evitaba cuidadosamente que el desembarco tuviera lugar en zonas políticamente más sensibles para el Gobierno socialista, como podía haber sido el caso de Gran Canaria, donde la alcaldesa es Carolina Darias, precisamente ex ministra de Sanidad y una de las caras visibles del desastre sanitario durante la pandemia del coronavirus.

Porque el sanchismo jamás improvisa cuando se trata de manipular políticamente una crisis.


La cuestión de fondo no es si existe o no un virus. Los virus existen y seguirán existiendo. La cuestión es cómo se utilizan políticamente determinadas situaciones para moldear comportamientos sociales y para recordar al ciudadano quién manda. Lo importante no es el hantavirus en sí mismo. Lo importante es el mensaje psicológico que se lanza a la población: “Podemos volver a hacerlo. Podemos volver a encerrarte. Podemos volver a limitar tus derechos. Podemos volver a controlar tu vida”.

Ese es el verdadero objetivo.


La izquierda globalista descubrió durante el COVID que el miedo funciona extraordinariamente bien como mecanismo de obediencia. Funciona para silenciar críticas. Funciona para justificar abusos. Funciona para ocultar corrupción. Funciona para aumentar el poder del Estado. Y funciona, sobre todo, para convertir al ciudadano en un sujeto dependiente, inseguro y permanentemente atemorizado.

Por eso cada nueva alarma sanitaria viene acompañada siempre del mismo aparato propagandístico: expertos seleccionados, medios subvencionados, titulares catastrofistas y organismos internacionales marcando el discurso oficial. Todo perfectamente coordinado. Todo perfectamente dirigido.


Y mientras tanto, los verdaderos problemas de España desaparecen de las portadas: la corrupción del entorno presidencial, el deterioro institucional, la inseguridad, la inmigración ilegal descontrolada, el hundimiento económico, la deuda pública disparada o la degradación democrática.

Nada de eso interesa cuando el miedo vuelve a ocuparlo todo.

El problema es que el Gobierno ha mentido tantas veces, ha manipulado tantas veces y ha utilizado tantas veces las tragedias para beneficio político, que ya ha destruido cualquier confianza pública. Y eso provoca un fenómeno peligrosísimo: que muchos ciudadanos empiecen a sospechar incluso de aquello que quizá sí sea real. No porque sean conspiranoicos, sino porque el propio Gobierno se ha encargado de convertir la mentira y la manipulación en su forma habitual de actuar.

Ese es el drama.


Cuando un Ejecutivo utiliza el miedo como arma política, termina destruyendo la credibilidad de todas las instituciones. Y cuando además cuenta con el respaldo de organismos internacionales profundamente ideologizados y desacreditados, la sensación de manipulación se multiplica todavía más.

Hoy el mensaje ya no es sanitario. El mensaje es político.


Quieren que recordemos quién tiene el poder. Quieren que asumamos que nuestros derechos pueden ser suspendidos en cualquier momento. Quieren acostumbrarnos a vivir bajo la amenaza permanente de la emergencia, de la excepción y del miedo.

Y precisamente por eso es más importante que nunca defender la libertad, desconfiar del poder y negarse a aceptar que el miedo vuelva a convertirse en la cárcel mental de toda una nación.


Noticias relacionadas

León XIV en el estadio de Companys: una oportunidad para honrar a los mártires de la persecución religiosa

León XIV en el estadio de Companys: una oportunidad para honrar a los mártires de la persecución religiosa

El 15 de junio: el día en que el sanchismo tendrá que mirar a la Justicia a la cara

El 15 de junio: el día en que el sanchismo tendrá que mirar a la Justicia a la cara

La Ingeniería del Voto de Diseño

La Ingeniería del Voto de Diseño

Gertrudis, la secretaria fiel: el último escudo de Zapatero se resquebraja

Gertrudis, la secretaria fiel: el último escudo de Zapatero se resquebraja

Constantino el Grande: el emperador que cambió el rumbo de la Historia

Constantino el Grande: el emperador que cambió el rumbo de la Historia

El auto de Santiago Pedraz y la entrada en Ferraz

El auto de Santiago Pedraz y la entrada en Ferraz

Informa Radio
Volumen

Nosotros

  • Quienes Somos
  • Autores
  • Donar

Privacidad

  • Política de Privacidad
  • Política de cookies
  • Aviso legal

Contacto

  • administracion@edatv.com
PUBLICIDAD
EDATV News logo
TwitterInstagramYouTubeTikTok