Lo acontecido en las últimas jornadas en Ceuta no se correspondecon elhabitual salto de valla de verano, sino a un plancalculado, ensayado y orquestado desde los despachos del poder. Las imágenes que han recorrido los teléfonos móviles de medio mundo gracias a las RRSS, dado que la televisión pública y los oligopolios mediáticos hicieron el habitual edulcoramiento.Retratan la entregapactada de nuestro país. Estamos ante un simulacro de invasión en toda regla ejecutado bajo la complacencia institucional y el aplauso de un Gobierno que ha convertido la soberanía nacional en moneda de cambio.
La estampa de la desbandada de ese montón de animalitos,jamás ha tenido el dramatismo trágico que acompaña a los verdaderos refugiados huyendo de la guerra. Marruecos no está en guerra; sus calles no arden bajo las bombas ni sus ciudadanos huyen del exterminio. Sin embargo, las costas ceutíes presenciaron la llegada a nado de una riada de jóvenes en edad militar que cruzaban el Estrecho entre risas, pertrechados con smartphones de última generación, palos selfi para inmortalizar su gracia y, en una estampa surrealista e insultante, bicicletas al hombro cubriendo a nado los escasos metros que separan la frontera. Venían a disfrutar de una especie de fiesta de fin de semana subvencionada por la infinita ingenuidad española, conscientes de que pisaban suelo español sin un solo papel, sin el más mínimo control sanitario y con total impunidad. Entre esa masa desbocada, la realidad superó con creces a la ficción cuando las cámaras independientes captaron la confesión abierta de uno de estos futuros ingenieros y médicos paga pensiones: buscaba refugio en España porque estaba en busca y captura por asesinato en Marruecos. Un currículum impecable para los estándares del progresismo gobernante.
Una vez rebasado el inexistente cordón de seguridad, el paisaje urbano de Ceuta se convirtió de inmediato en escenario de vandalismo y la ley de la selva a la que están acostumbrados. Los destrozos ocasionados por estas hordas de incultos al pasar dejaron una estela de desolación. Las ocupaciones de viviendas particulares se contaron por cientos, vulnerando la propiedad privada con la total tranquilidad de saber que el ordenamiento jurídico en nuestro país ampara más al delincuente que al honrado. Los comercios locales sufrieron saqueos; el caso del establecimiento de Mercadona quedará para los anales como la constatación vergonzosa de que una gran superficie comercial se defendió de los asaltantes con mucha más eficaciaque el despliegue del Ministerio del Interior en la valla. Mientras tanto, en las calles, los ajustes de cuentas en la feria del machete se saldaron con apuñalamientos múltiples que exhibían las costumbres de los que en breve nos harán el reemplazo cultural y nos enseñaban en dos días, sus manuales de convivencia.
El atemorizamiento de la población de Ceuta fueabsoluto. Familias que se vieron obligadas a echar el cierre a sus negocios, a atrincherarse en sus hogares y en muchos casos, a hacer las maletas y huir despavoridos hacia la península, abandonados a su suerte por las Fuerzas Armadas que reconocieron ante las cámaras de Rescue You, con la amargura del profesional maniatado, que carecían por completo de órdenes para detener a los invasores. El contraste es que mientras la frontera se abría de par en par a los delincuentes, los antidisturbios de la Policía sí recibían instrucciones para cargar y apalear a los españoles que se atrevían a protestar en la calle contra el abandono institucional.
Estos delincuentes se plantaron ante los medios con exigencias, reclamando comida, agua y atención médica con mucha arrogancia, porque ya saben de sobra que el Estado español tiene una deuda eterna con ellos, a pesar de no haber aportado jamás ni un céntimo a la Seguridad Social que parasitan. Un peligro especialmente grave para nuestras mujeres, obligadas a convivir con perfiles culturales radicalmente opuestos a las normas más básicas de la civilización occidental y de las cuales curiosamente el Ministerio de Igualdad, no habla.
Todo este engranaje no se puso en marcha por generación espontánea. La autoría intelectual y logística de la jugada tiene coordenadas: la policía marroquí uso camiones cargados de estos animalitos para transportarlos directamente hasta la frontera, animándolos a cruzar en masa, tomando el pulso a la debilidad española y actuandocon instrucciones. Y es que el verdadero poder en Madrid no está en las instituciones españolas, sino en Rabat. Desde que el teléfono móvil de Pedro Sánchez fue hackeado y expuesto por Pegasus, Mohamed VI ejerce el timón de la política de España, convirtiendo al Ejecutivo en un delegado subordinado mientras la Jefatura del Estado, con un rey mudo e inútil.
La visita oficial del Sánchez a Ceuta en plena crisis fue una bofetada a la dignidad, tras recitar un discurso hueco y falsamente solemne pidiendo la convivencia que evidenciaba su plan.El adonis presidencial demostró su catadura moral al día siguiente, publicando en sus RRSS una lista de reproducción de Spotify mientras Ceuta siguesufriendo por la dejación de funciones.
Los vecinos demostraron que solo el pueblo salva al pueblo, organizándose por su cuenta para expulsar a los invasores de sus propiedades y recibir a Sánchez con su banda sonora habitual, coreando masivamente el ya célebre "Pedro Sánchez hijo de puta". La comitiva presidencial tuvo que soportar además la fiscalización directa de figuras como Javier Pérez Roldán y el equipo de Hazte Oír, plantados en su camino para recordarle que la sociedad civil organizada no olvida las traiciones.
En este blackout informativo perpetrado por las cadenas subvencionadas, TelePedro, La Secta y Telecirco, más ocupadas en blanquear el desastre que en contar la verdad, la labor de documentación recayó en creadores independientes como Bertran Ndongo y Adrián Rescue You. Fueron ellos entre otros, quienes cámara en mano, retrataron la realidad del abandono de Marlaska y la desesperación de unos ciudadanos convertidos en parias en su propia tierra.
Detrás de esta rendición y de la destrucción del país, hay una pregunta que exige una respuesta urgente. El comportamiento de Pedro Sánchez, dispuesto a inmolar la seguridad nacional, a pisotear el bienestar de sus compatriotas y a entregar la soberanía a Marruecos, no se explica únicamente mediante la ambición política o la simple incompetencia. Existe una voluntad tan destructiva que solo puede obedecer a un chantaje de dimensiones tremendas. Los secretos que Mohamed VIguardade Pedro Sánchez y el turbio y oscuro pasado empresarial y judicial de su mujer y su suegro, que al fin y al cabo se casó una contable de prostíbulos llamada Begoña Gómez, han de ser de una naturaleza tan nauseabunda y aberrante que justifican cualquier cesión, cualquier humillación y cualquier infamia.
Esinevitable plantearse lo ocurrido como un ensayo general, una prueba parecida a la que ya nos hicieran con el COVID, salvando las distancias, destinada a medir nuestra resistencia y capacidad de reacción. La hipótesis de que un ejércitoorganizado a gran escala, dirigidopor marruecos, sirva de pretexto para declarar una emergencia nacional permanente es la lógica consecuencia de ver cómo Sánchez prioriza su aforamiento por encima de cualquier otra consideración. Plantear la posibilidad de postergar sine die unas elecciones bajo la cobertura de una crisis, perpetuarse durante dos años más y reconfigurar posteriormente el cuerpo electoral con sus procesos exprés de regularización revelaría hasta qué punto las reglas del juego democrático pueden llegar a ser instrumentalizadas por este psicópata.
La cara de cemento armado que Sánchez exhibe a diario se resquebrajará tarde o temprano. Ese día sabremos con pelos y señales qué es lo que realmente esconde en las cloacas de su mandato y por qué está dispuesto a hundir a España entera en la miseria con tal de retrasar el momento inevitable en el que la verdad salga a la luz. Mientras tanto, los españoles seguimos rehenes de un tirano acorralado y de una casta política dispuesta a vender la patria entera a cambio de mantener a buen recaudo sus más oscuros secretos gracias al aforamiento.
Los retornos inmediatos de esta gente no son gracias a la eficacia diplomática o al pulso ejecutivo del Gobierno. Estossoldados desanduvieron el camino por instrucciones: vinieron, consumaron el estrago, dejaron su rastro de basura y regresaron a su tierra tras un par de días de acción militar. Rabat dejó sobre la mesa su demostración de fuerza que evidenció ante el mundo dónde reside el poder en el Estrecho. Mientras los ignorantes palmeros del progresismo aplauden con devoción ciega la salvación de su líder.
Pero los que tenemos los ojos abiertos sabemos que los que se marcharon son parte del plan; la cuestión que silencia el relato oficial radica en los miles de individuos que,entre la algarabía, se han quedado en suelo español.