El día 10 de marzo nos levantamos con lo que podía ser el despertar de un mal sueño para los dueños de vehículos sin etiqueta medioambiental de la capital madrileña. Por fin, el Ayuntamiento parecía recobrar la cordura y permitiría a estas personas circular por su ciudad de manera permanente. Sin embargo, no hace falta más que leer algo entre líneas para darse cuenta de que no es oro todo lo que reluce. A falta de ver el texto que finalmente se publica, según se ha redactado, no podemos echar las campanas al vuelo por varios motivos.
En primer lugar, se menciona que se permitirá la circulación de los vehículos sin pegatina mientras se cumplan los niveles de calidad del aire de la UE en todas las estaciones de medición que son un total de 24. Esto hace que, si una sola de ellos incumple esos valores, se puede revocar esa autorización de un día para otro, queda por saber si durante el período de incumplimiento o de manera permanente. Por otro lado, en caso de que fuera de manera puntual durante el tiempo que durase ese exceso de contaminación, ¿cómo se avisaría a los conductores para evitar las sanciones? ¿O la estrategia es no avisar para poder recaudar más dinero en multas? No me extrañaría nada.
En segundo lugar, y este es el punto más importante a mi entender, no se menciona que los niveles límite de NO2en la normativa actual son de 40 microgramos por metro cúbico en cómputo anual y de 200 en límite horario que no podrá superarse más de dieciocho veces por año. Lo que no mencionan los medios es que existe una nueva Directiva europea https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=DOUE-L-2024-81722 (Directiva 2024/2881) que establece unos límites mucho más estrictos que se deben transponer al ordenamiento jurídico de los estados a más tardar a finales de este año 2026. Estos nuevos límites son de 20 microgramos por metro cúbico en cómputo anual y de 200 en límite horario que no podrán superarse más de tres veces al año y que deberán cumplirse, a más tardar, antes de 2030. Lo que tampoco sabemos a día de hoy es si, una vez transpuesta esa nueva directiva, entrarán en vigor inmediatamente esos nuevos límites o se permitirá adaptarse paulatinamente. De cualquier forma, a más tardar en 2030 estaríamos otra vez incumpliendo la normativa.
Para que el lector se haga una idea, de las veinticuatro estaciones que registran el dióxido de nitrógeno en la capital, se ha superado el valor de 20 microgramos en dieciséis de ellas en 2025. En concreto en Barrio del Pilar (22), Cuatro Caminos (22), Escuelas Aguirre (26), Plaza de Castilla (21), Plaza de España (24), Plaza del Carmen (22) y Ramón y Cajal (24), todas ellas en el interior de la M30. No obstante, también se ha superado ese umbral en las del exterior de la M30, en concreto en Ensanche de Vallecas (25), Moratalaz (22), Vallecas (24), Arturo Soria (21), Barajas Pueblo (28), Urbanización Embajada (29), Farolillo (23), Plaza Elíptica (31) y Villaverde (27). Con este escenario, es fácil ver que será difícil cumplir con los límites que impone la nueva Directiva europea y, por tanto, se abre la puerta a que quede revocada esa supuesta autorización “indefinida” de manera permanente y, quizás, también a ampliar las restricciones a los vehículos con etiqueta B. No en vano, se han incluido ya los vehículos B en las ayudas Cambia 360 por achatarramiento. En mi opinión, se trata de una estrategia para que la gente vaya cambiando de coche y poder justificar, en un futuro próximo, que hemos tenido tiempo de cambiar de coche porque se llevan dando ayudas para ello desde 2026, incluso para los que disponen de distintivo B.
En resumen y sin ánimo de ser pesimista, creo que es prudente esperar a ver la redacción de esa autorización cuando se publique en la ordenanza antes de pensar que esto es una victoria para los dueños de vehículos sin pegatina porque, en mi opinión, no lo es. Una victoria sería eliminar totalmente la ZBE o, al menos, el proyecto Madrid 360 y reducir la ZBE al perímetro histórico de la ciudad al que pudieran entrar exclusivamente residentes, trabajadores o familiares de residentes, así como personas que acudan a talleres sin importar el tipo de vehículo que poseany dejar libertad de circulación en el resto de la ciudad y no solo a los residentes.
Como no creo en el “buenismo” del señor alcalde, creo que esto no es más que una estrategia electoral para recuperar votos de cara a 2027. Además, ¿por qué si son tan pocos los vehículos sin etiqueta, solo autoriza a los que pagan el IVTM en Madrid? La respuesta es bien sencilla: solo esos votan en las elecciones municipales y solo esos le harían perder, no solo las elecciones, sino también miles de euros en recaudación del impuesto de vehículos si se deshacen de ellos o los empadronan en otro municipio.
Por otro lado, también es una buena estrategia para evitar más manifestaciones de indignados y, de esta forma, mejorar su imagen hasta la fecha de las elecciones. Recordemos que la última que llevó a cabo la asociación AVARM (Asociación de Vehículos Afectados por las Restricciones Medioambientales) https://asociacionavarm.wixsite.com/avarmcoincidió con el encendido de luces navideñas y nos vio mucha gente, quizás demasiada. Si no es así, ¿por qué lleva dos años insistiendo en que no se puede dar marcha atrás con Madrid360 y ahora, de buenas a primeras, cambia de opinión? Aquí hay gato encerrado, seguro.