EDATV News logo
X
UHN PlusVisegrad 24La Derecha DiarioInforma Radio
  • XInstagramYouTubeTikTok
  • Categorías
  • POLÍTICA
  • ACTUALIDAD
  • OPINIÓN
  • SOCIEDAD
  • SUCESOS
  • CORAZÓN
  • Temas
  • ANDALUCÍA
  • ARAGÓN
  • CANARIAS
  • COMUNIDAD VALENCIANA
  • INTERNACIONAL
  • MADRID
  • Nosotros
  • QUIENES SOMOS
  • AUTORES
  • PUBLICIDAD
  • DONAR
UHN PlusVisegrad 24La Derecha DiarioInforma Radio

Veinticinco años sin ti, padre

Veinticinco años sin ti, padre
Francisco García Gómez
porJavier Garcia Isac
opinion

La opinión de Javier García Isac de hoy, lunes 18 de mayo de 2026

Compartir:

Hay fechas que no se olvidan jamás. Fechas que quedan grabadas en la memoria con fuego lento, con ese dolor sereno que no desaparece nunca, aunque aprenda uno a convivir con él. Hoy, dieciocho de mayo, se cumplen veinticinco años de la muerte de mi padre, Francisco García Gómez. Veinticinco años ya. Un cuarto de siglo. Dicho así parece una eternidad. Y sin embargo, para mí, hay días en los que parece que fue ayer. Volviendo la vista atrás, casi he pasado más vida sin él que junto a su lado

Recuerdo que hace diez años, cuando se cumplían quince desde su partida, ya escribí sobre él. Lo hice movido por la misma necesidad que hoy me empuja de nuevo: la necesidad de recordar, de agradecer, de conversar con su memoria. Porque hay personas que se marchan físicamente, pero nunca se van del todo. Permanecen en cada gesto, en cada enseñanza, en cada duda, en cada silencio y en cada mañana.

Y yo, todas las mañanas, sigo acordándome de mi padre.


No hay jornada en la que de una forma u otra no aparezca su recuerdo. Cuando surge un problema. Cuando llega una dificultad. Cuando la vida aprieta. Cuando uno se siente cansado. Cuando hay que tomar una decisión importante. Entonces, casi sin querer, pienso en él. En qué me diría. En cómo reaccionaría. En esa mezcla tan suya de dureza y ternura, de humanidad y torpeza, de cariño sincero y errores inevitables.

Porque mi padre no fue un hombre perfecto. Y quizá por eso fue tan importante para mí.

No lo recuerdo como una figura lejana, solemne o inaccesible. Lo recuerdo como algo mucho más valioso: como un padre que terminó siendo amigo. Como un hombre de carne y hueso, con sus virtudes y sus muchos defectos, con sus aciertos y muchas equivocaciones. Un hombre al que la vida no siempre trató bien, y que tampoco siempre supo tratar bien a la vida. Pero que tuvo algo que no abunda: verdad.

Mi padre era verdad.


Nunca fingió ser lo que no era. Nunca se disfrazó de personaje. Nunca buscó aparentar perfección. Siempre alegre, aunque sin motivo, siempre feliz, aunque la preocupación le comiera por dentro. Y eso, con el paso de los años, lo valoro más que nunca. En un mundo lleno de máscaras, él fue auténtico. A veces demasiado auténtico. A veces incluso hasta hacerse daño. Pero real.


De él aprendí muchas cosas. Algunas por imitación. Otras por contraste.

Me enseñó qué había que hacer, sí. Pero sobre todo me enseñó qué no había que hacer en la vida. Y lo hizo de la manera más honesta que puede hacerlo un padre: reconociendo sus propios errores. Cuántas veces me dijo aquello de: “Hijo, nunca hagas lo que yo hice”.

Esa frase encierra una sabiduría inmensa.

Porque solo los hombres humildes son capaces de reconocer ante sus hijos sus fallos. Solo los hombres valientes se atreven a advertir desde sus propias heridas. Muchos padres pretenden parecer infalibles ante sus hijos. El mío no. El mío me enseñó desde la cicatriz. Y eso vale más que mil discursos.


Gracias a él comprendí pronto que la vida no regala nada. Que cada decisión tiene consecuencias. Que los caminos fáciles suelen salir caros. Que la dignidad no se negocia. Que uno puede caer, pero nunca arrastrarse. Que el respeto se gana. Que la palabra dada importa. Y que por encima de todo, un hombre debe mirar de frente.

También me enseñó, quizá sin proponérselo, a ser fuerte.

Porque perder a un padre deja un vacío imposible de llenar. Y perderlo cuando todavía lo necesitas, más aún. Uno nunca está preparado para despedirse de su padre. Da igual la edad que tenga. Siempre queda algo por decir, algo por preguntar, algo por compartir. Siempre queda una conversación pendiente.

Han pasado veinticinco años y sigo teniendo conversaciones con él. No en voz alta, aunque a veces casi. Conversaciones interiores. Le hablo cuando dudo. Le consulto cuando me siento perdido. Le recuerdo cuando consigo algo importante. Y le echo de menos cuando la vida golpea. Lo cierto es que nuestra relación se estrechó en sus últimos años de vida, en la que convivimos muy intensamente, y cuando se fue, tuve la sensación de haber perdido a un hijo, a un padre, a un amigo.


Hay quienes creen que el tiempo lo cura todo. No es verdad.

El tiempo no cura. El tiempo enseña a convivir con la ausencia. Enseña a colocar el dolor en un rincón del alma donde no estorbe demasiado. Enseña a sonreír recordando. Enseña a aceptar que la nostalgia también puede ser una forma de amor.

Y yo amo profundamente la memoria de mi padre.

Con los años uno comprende mejor a sus padres. De niño los juzgas. De joven los discutes. De adulto los entiendes. Y cuando ya no están, muchas veces los perdonas por completo.

Yo hoy entiendo mejor a mi padre que cuando vivía.

Entiendo sus luchas. Sus contradicciones. Sus caídas. Sus intentos. Sus silencios. Sus miedos. Sus ganas de acertar aunque a veces no supiera cómo. Entiendo que hizo lo que pudo con las herramientas que tuvo. Como hacemos todos.

Y entiendo, sobre todo, que me quiso.

A su manera. Con sus formas. Con sus limitaciones. Pero me quiso.

Eso basta.


En tiempos donde se habla tanto de nuevas pedagogías, de manuales para educar hijos, de teorías sofisticadas, yo sigo creyendo en aquellas generaciones que educaban con esfuerzo, con ejemplo, con trabajo y con presencia. Padres imperfectos, sí. Pero de verdad. Padres que no tenían grandes discursos, pero sí una mano firme cuando hacía falta y un abrazo torpe cuando era necesario.

Mi padre pertenecía a esa estirpe.

Hoy, cuando miro hacia atrás, sé cuánto le debo. Muchísimo más de lo que quizá pude reconocer en vida. Le debo parte de mi carácter. Parte de mi fortaleza. Parte de mi capacidad para levantarme. Parte de mi manera de mirar el mundo. Incluso parte de mis rebeldías nacen de él.


Por eso hoy vuelvo a cuadrarme ante su recuerdo.

Como hice hace diez años. Como hago cada mañana en silencio. Como haré mientras viva.

Porque un padre no muere mientras su hijo siga nombrándolo. Mientras su hijo siga recordándolo. Mientras su hijo siga escuchando en la conciencia aquellas frases que marcaron una vida.

Veinticinco años después, padre, sigues aquí.

En mis recuerdos. En mis dudas. En mis decisiones. En mis cicatrices. En mis victorias. En mis derrotas. En lo que soy.

Y aunque el tiempo haya pasado, aunque el calendario avance sin piedad, hay ausencias que no envejecen nunca.

La tuya es una de ellas.

Descansa en paz, padre.

Y gracias. Siempre gracias.


Noticias relacionadas

Juan Pablo Sánchez Gasque activa una división de hidrógeno verde en Black Star Group

Juan Pablo Sánchez Gasque activa una división de hidrógeno verde en Black Star Group

Black Star impulsa su estrategia de hidrógeno verde con foco en infraestructura y expansión

Black Star impulsa su estrategia de hidrógeno verde con foco en infraestructura y expansión

Alicante entra en la perfumería nicho con una
marca nacida de 50 años de tradición

Alicante entra en la perfumería nicho con una marca nacida de 50 años de tradición

Las señales y el retrovisor de la historia

Las señales y el retrovisor de la historia

Atropello democrático en Sant Andreu: La izquierda y el separatismo se alían para amordazar a VOX

Atropello democrático en Sant Andreu: La izquierda y el separatismo se alían para amordazar a VOX

Cuando la mala suerte se convierte en coartada del poder

Cuando la mala suerte se convierte en coartada del poder

Informa Radio
Volumen

Nosotros

  • Quienes Somos
  • Autores
  • Donar

Privacidad

  • Política de Privacidad
  • Política de cookies
  • Aviso legal

Contacto

  • administracion@edatv.com
PUBLICIDAD
EDATV News logo
TwitterInstagramYouTubeTikTok