La izquierda mediática corre hoy a lavar la imagen de Zapatero: titulares apresurados, tertulias cómplices y editoriales que repiten el mantra de que “gracias a Zapatero se liberan presos”. Es falso. Zapatero lleva más de quince años trabajando para el chavismo, primero con Hugo Chávez y después con Nicolás Maduro. Quien durante una década negó la existencia de presos políticos —porque esa era la consigna— ahora se apunta el tanto de unas liberaciones llegadas después de la acción de Estados Unidos. No es mediación: es supervivencia reputacional.
La incoación de diligencias no convierte a nadie en culpable, pero rompe la coartada. Obliga a investigar qué hizo, para quién, con quién y a cambio de qué. Y obliga a preguntarse por qué tantos se han apresurado a blindarlo.
El PSOE como cabeza de puente del chavismo en Europa
No es un episodio aislado. El PSOE ha funcionado como correa de transmisión del régimen venezolano en la Unión Europea: relativizando la represión, deslegitimando a la oposición democrática y proporcionando cobertura política cuando el chavismo era señalado por violaciones sistemáticas de derechos humanos y por su conversión en narco-Estado. Zapatero fue la cara amable; el partido, la estructura.
Aquí encaja el rescate de Plus Ultra (53 millones de euros). Una aerolínea marginal convertida en “estratégica” en una maniobra política opaca que hoy aparece en el mapa de las sospechas. No se trata de sentenciar, sino de atar cabos: decisiones públicas inexplicables, intereses cruzados y un mismo hilo venezolano.
Podemos, Venezuela y el dinero que nunca se aclaró
La pregunta incómoda sigue ahí: ¿cómo se fundó Podemos y con qué dinero? El apoyo entusiasta al chavismo, la negación de la dictadura, la defensa cerrada de Maduro incluso cuando ya no quedaban excusas, todo apunta a afinidades que exceden lo ideológico. Nadie afirma condenas inexistentes; se exige luz. Transparencia real. Auditorías independientes. Porque cuando los relatos se sostienen sobre silencios y evasivas, la sospecha es legítima.
La justicia y la prueba de fuego
La Audiencia Nacional tiene ahora una responsabilidad histórica: investigar sin privilegios. España no puede convertirse en el refugio de la impunidad si la justicia internacional avanza. Si hay indicios, que se siga hasta el final. Si no los hay, que se despeje con pruebas. Lo que no es aceptable es el blindaje preventivo por razón de apellido político.