Hay fechas que retratan a un régimen mejor que mil discursos. El 1 de Mayo, jornada que debería simbolizar la libertad sindical, la defensa del trabajador y el derecho de manifestación, vuelve a convertirse en España en el escaparate de la hipocresía política. Mientras los sindicatos oficiales, domesticados y subvencionados, despliegan sus marchas por toda la nación con la bendición del poder, en Jaén se pretende impedir la manifestación convocada por el sindicato Solidaridad.
No hablamos de altercados, no hablamos de violencia, no hablamos de riesgo para la seguridad. Hablamos de una marcha legalmente convocada, con recorrido distinto al de otras manifestaciones y con la voluntad de celebrarse con normalidad. Pero cuando quien convoca no pertenece al sindicato complaciente, cuando quien alza la voz no se arrodilla ante el PSOE, entonces aparece la maquinaria del Estado para dificultar, obstaculizar y censurar.







