Hoy, martes, deberíamos estar hablando de crecimiento económico, de soberanía energética, de futuro. Pero no: hoy hablamos de oscuridad, de apagones, de caos, porque España ha vuelto al tercer mundo de la mano de su Gobierno más inútil y criminal.
Ayer lunes, España y Portugal se sumieron en un colapso eléctrico sin precedentes mientras el resto de Europa seguía funcionando con normalidad. Solo aquí, solo nosotros. Y ya sabemos lo que nos espera en las próximas horas: un torrente de excusas ridículas y propaganda indecente. Nos dirán que ha sido culpa de Putin, o de los aranceles de Trump, o incluso de una conspiración de Vox, Abascal y la "ultraderecha". Cualquier cosa, cualquier fantasía antes que admitir la verdad: los responsables son Pedro Sánchez, el PSOE y su corte de incompetentes sectarios.
Porque lo ocurrido ayer no es una casualidad, ni un accidente fortuito, ni una conjura internacional: es la consecuencia directa de la traición de este Gobierno a España y a los españoles. Es el resultado de políticas energéticas suicidas, impulsadas por fanáticos ideológicos que han despreciado nuestra soberanía energética en nombre de la “transición ecológica”. Mientras nos hablaban de un futuro verde y sostenible, nos llevaban de cabeza al colapso energético y a la pobreza masiva.
El PSOE, el partido de la mentira y la ruina, lleva años cerrando centrales nucleares, destruyendo la única fuente de energía limpia, barata y estable que garantiza nuestra independencia. Lo han hecho en nombre de una falsa religión climática que solo busca empobrecernos y someternos. Han dinamitado nuestra red de seguridad energética para enchufar a sus amigos, para cumplir los mandatos de los burócratas globalistas y para seguir vendiéndonos la estafa de la Agenda 2030.
¿Quién dirige hoy REDEIA, la empresa que debería garantizar nuestro suministro eléctrico? Beatriz Corredor, exministra de Zapatero, una comisaria política sin experiencia real en el sector, cuyo único mérito ha sido la obediencia ciega a la mafia socialista. Una burócrata de partido al frente de la red eléctrica nacional. Esto no es un error: es un crimen contra España.
Hoy sufrimos las consecuencias de haber entregado sectores estratégicos a manos de oportunistas sin escrúpulos. España, el país que fue una potencia industrial y energética, ha quedado reducido a un paria tercermundista que no puede garantizar ni siquiera la electricidad de su propio territorio.







