EDATV News logo
X
UHN PlusVisegrad 24La Derecha DiarioInforma Radio
  • XInstagramYouTubeTikTok
  • Categorías
  • POLÍTICA
  • ACTUALIDAD
  • OPINIÓN
  • SOCIEDAD
  • SUCESOS
  • CORAZÓN
  • Temas
  • ANDALUCÍA
  • ARAGÓN
  • CANARIAS
  • COMUNIDAD VALENCIANA
  • INTERNACIONAL
  • MADRID
  • Nosotros
  • QUIENES SOMOS
  • AUTORES
  • PUBLICIDAD
  • DONAR
UHN PlusVisegrad 24La Derecha DiarioInforma Radio

El Carnaval de los Orcos: 8-M

El Carnaval de los Orcos: 8-M
porEDATV
opinion

Por Jota Camacho


Hay mañanas como las del 8 de marzo, en las que el aire de Madrid, habitualmente castizo y ligero, se contamina con un batiburrillo de fragancias que ningún perfumista de la Rue de la Paix se atrevería a comercializar. Es el aroma del discurso subvencionado; una mezcla de incienso de rastro, efluvios de dudosa higiene personal y un rancio rencor que emana de quien necesita sentirse víctima para justificar su nómina pública. Yo he estado allí señores y he llegado a casa con una prisa enorme por someterme a una desinfección integral, metiendo cada prenda de ropa en la lavadora con la esperanza de que el centrifugado logre arrancar el olor a revolución y a axila descuidada. Caminar ayer por el centro fue, literalmente, cruzar el Aqueronte para realizar una crónica de guerra en un escenario que parecía el resultado de una pesadilla.

Empecemos por lo que dicen los despachos y lo que dicta la vista. La Delegación del Gobierno, siempre tan servil con el pesebre oficialista, nos ha querido vender la moto de 35.000 asistentes. Por su parte, la Comisión 8M, usando matemáticas creativas como las del CIS, que solo se explican si miden a sus huestes por el peso de sus asistentes y no por unidades antropomorfas, elevó la propuesta a 165.000. O quizá las cuenten por kilos de purpurina y no por cabezas. Las facciones más radicales, las que se creen la esencia del tarro, se quedaron en unas más modestas 20.000.

Pero este que os escribe, que ya peina algunas canas y ha visto pasar unas cuantas primaveras, estuvo allí. Con mis propios ojos, y sin el filtro de la subvención morada, les aseguro que aquello no llegaba ni a las 10.000. Y seamos generosos: si de ese grupo quitamos a los turistas chinos que no sabían por dónde salir del barullo, a los guiris despistados que buscaban el Museo del Prado o a los que estábamos allí simplemente para trabajar aquellos que, por cierto, nos distinguíamos por ir debidamente duchados y sin rastas colgando como estalactitas de los sobacos, el número de convencidas se reduce a la mitad. El feminismo de odio al varón está en cuidados paliativos; la calle ya no es suya, aunque la han ensuciado como si les pagaran por tonelada de desperdicio abandonado.

En medio de ese ecosistema de estética The Walking Dead, tuve el inmenso honor de compartir trinchera con la resistencia de la lógica. Personas que demuestran que se puede defender la igualdad real y la justicia sin necesidad de disfrazarse de espantapájaros ni renunciar al jabón antes de salir de casa. Estuve rodeado de gente de bien, de esa que todavía tiene dos dedos de frente y los ojos bien abiertos.

Hablo de figuras como Javier García Isac y Mercedes De Bérard, maravillosos y coherentes compañeros de Informa Radio. María Legaz, presidenta de ANAVID, y su vicepresidente Jesús Muñoz, que llevan años denunciando las asimetrías de una ley que tritura a hombres inocentes. Compartí espacio con Susana Santamaría, de Mujeres por una Plataforma Igualitaria. Inmaculada Fernández y Javier Pérez Roldán con su agudeza jurídica, miembros de HazteOir. También estuvo Paula García, del podcast No Lies Allowed, (donde ayer además, estrené una aparición que os invito a ver en YouTube), aportando esa juventud que no ha sido lobotomizada por el sistema. Todos ellos son la prueba viviente de que para reivindicar algo no hace falta ser un payaso, llevar ropa rota o lucir un aspecto ridículo. Se puede ir peinado, se puede ir limpio y se puede tener un discurso estructurado sin necesidad de berrear consignas vacías.

Porque, seamos sinceros, el panorama humano que rodeaba a esta delegación de sensatez era, para ser diplomático, un insulto a la estética. Aquello era una horda de pirados que desafiaba cualquier descripción benévola. Si uno cerraba los ojos y volvía a abrirlos, dudaba si estaba en una manifestación, en unos carnavales de pueblo deprimido o en el desfile del Orgullo Gay más decadente. Fue una convocatoria que parecía diseñada por un gabinete de casting en el que Quentin Tarantino, Pedro Almodóvar y Tim Burton hubieran decidido colaborar tras una noche de excesos.

Había de todo: desde la estética gótica-depresiva de Burton hasta el colorido chillón y hortera del Almodóvar más morado, pasando por la violencia latente y el feísmo de Tarantino. Os reiréis, pero si habéis estado allí, sabéis que no exagero ni un ápice. De verdad, ¿hace falta estar tan zumbado y tan trastornado para pedir derechos? Pierden toda credibilidad con el circo que tenían montado. Me he reído, no lo voy a negar, porque el ridículo siempre tiene un punto cómico, pero la risa desaparecía cuando veías las miradas de perturbados de algunos.

Mi compañero Fran Padilla (que por suerte sabe repartir leches a nivel pro, si hace falta) y yo lo vivimos en primera persona. En ciertos momentos, tuvimos que replegarnos y temer por nuestra seguridad física. No es una exageración de comunicador en busca de clics; es la realidad de intentar trabajar con un micrófono de Informa Radio en medio de una jauría que se llena la boca con la palabra tolerancia.

Las miradas de odio que recibimos son de manual psiquiátrico. Tipejos de ambos sexos con dos canutos encima, las pupilas dilatadas y una falta absoluta de control sobre sus impulsos, que nos llamaban fascistas solo por existir. Es irónico: los que piden libertad de expresión son los primeros que te obligan a apretar el esfínter mientras nadas entre una horda de orcos subvencionados que no dudarían en lincharte si no fuera por la enorme presencia policial. ¿Qué mejor oportunidad para reivindicar tu lucha que hablar ante una cámara? Pues no. Prefieren el insulto ciego y la intimidación. Son el fascismo real, el que se viste de morado para ocultar el negro de su autoritarismo.

En unos días podréis ver en el canal de YouTube de Criticones 2.0 y en la onda de Informa Radio, las entrevistas que logramos arrancar a algunas de estas mentes preclaras. Es un documento sociológico de primer orden. El nivel de confusión mental es para echarse las manos a la cabeza.

Cuando les preguntas por los escándalos que salpican a sus referentes, como Íñigo Errejón, Ábalos o la mediática ministra de igualdad en la sombra, Sara Santaolalla, se transforman de repente en fervientes defensoras del Estado de Derecho. "Hay que dejarlo en manos de la justicia", dicen con una solemnidad muy graciosa, "porque las leyes son justas y hay que confiar en los que saben". Pero, ¡ah amigo!, en cuanto les preguntas qué reivindican ellas, el guion cambia: "Las leyes son injustas, la mujer está desprotegida, el sistema es patriarcal y la calle está llena de acosadores".

¿En qué quedamos? ¿El sistema es un aliado cuando protege a los vuestros y un enemigo fascista cuando no os da la razón? Llegué a escuchar a una zumbada afirmar, sin que le temblara el pulso, que los vídeos de Santaolalla estaban manipulados por IA, y que lo de Vito Quiles a quien acusan de ultrajes sin una sola prueba y con un parte de lesiones en blanco que lo ratifica, era una verdad absoluta. No hay razonamiento posible; solo hay dogma, consigna y una falta total de cordura.

Al final del día de ayer, el resumen es desolador. Las reivindicaciones reales para mejorar la vida de las mujeres fueron exactamente cero. Sin embargo, los servicios de limpieza se encontraron con un regalo de toneladas de basura esparcidas por todo el centro de Madrid.

El 8-M se ha convertido en una oportunidad de marketing perdida para marcas como Rexona, Gillette o AXE. Si hubieran montado puestos de distribución gratuita en el recorrido, habrían hecho más por la humanidad y por sus marcas, que todas las leyes de Irene Montero juntas. Lo que presenciamos fue una demostración de falta de higiene mental y física por centímetro cuadrado incalculable.

Yo os seguiré informando, aunque tenga que lavar la ropa tres veces para quitarle el olor a "progresismo". Porque mientras ellos sigan siendo una horda subvencionada, yo seguiré siendo la pluma que denuncia su hipocresía.

 


Noticias relacionadas

Juan Carlos I: ni exiliado ni perseguido, sino prisionero de su propia decadencia

Juan Carlos I: ni exiliado ni perseguido, sino prisionero de su propia decadencia

8 de marzo: cuando el feminismo dejó de defender a la mujer

8 de marzo: cuando el feminismo dejó de defender a la mujer

La izquierda que gritaba “hermana, yo sí te creo” y miraba hacia otro lado en su propia casa

La izquierda que gritaba “hermana, yo sí te creo” y miraba hacia otro lado en su propia casa

CERVANTES EN EDATV: EL QUIJOTE EN LA BATALLA CULTURAL
CAPÍTULO VI APÓCRIFO (sobre el escrutinio de la biblioteca)

CERVANTES EN EDATV: EL QUIJOTE EN LA BATALLA CULTURAL CAPÍTULO VI APÓCRIFO (sobre el escrutinio de la biblioteca)

La Iglesia que niega funerales y pacta con el poder

La Iglesia que niega funerales y pacta con el poder

Sarah Santaolalla: la izquierda del espectáculo y la mentira

Sarah Santaolalla: la izquierda del espectáculo y la mentira

Informa Radio
Volumen

Nosotros

  • Quienes Somos
  • Autores

Privacidad

  • Protección de datos
  • Canales
  • Sitemap

Contacto

  • administracion@edatv.com
PUBLICIDAD
EDATV News logo
TwitterInstagramYouTubeTikTok