A lo largo de la historia, los totalitarismos se han ocultado tras la fachada de causas justas. El nazismo se auto justificó apelando a las duras condiciones impuestas por el Tratado de Versalles; el comunismo se valió de la causa de la justicia e igualdad social para instaurar una maquinaria de terror en la Madre Rusia; y grupos como Hamás y otras facciones yihadistas palestinas legitiman sus actos de violencia —tanto contra israelíes como contra los propios palestinos— en nombre del revanchismo y la supuesta lucha contra una potencia ocupante, lo cual es, en sí mismo, una falacia.
Israel se retiró de Gaza en 2006, permitiendo que los palestinos decidieran libremente su futuro. Se celebraron elecciones, y ganó Hamás. Sin embargo, el grupo se negó a compartir el poder con la Autoridad Nacional Palestina (ANP), lo que desembocó en una escisión territorial y política: Gaza pasó a estar bajo el control autoritario de Hamás, que suspendió cualquier proceso electoral posterior y reprimió con violencia letal las protestas sociales que reclamaban mejoras económicas, el fin de la corrupción y el cese de la tiranía islamista. Por su parte, Cisjordania (mal llamada “Cirjodania” por error común) quedó bajo el control de la ANP, hoy convertida en una gerontocracia: un gobierno sostenido por una élite envejecida, sin relevo generacional, lo cual abre un panorama preocupante ante una posible desaparición institucional en favor de facciones yihadistas.
En este contexto, en España se produjo un boicot contra la Vuelta Ciclista, presuntamente impulsado desde sectores afines al Gobierno, por la participación del equipo israelí. Según filtraciones de cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, dicho boicot fue organizado por elementos habituales de la izquierda radical, incluyendo antiguos miembros de la kaleborroka, y agrupaciones que apoyan a presos palestinos, como la Red Samidoun de Solidaridad, o colectivos juveniles pro-palestinos como Al Yudur, presentes en universidades occidentales.
Estas organizaciones mantienen vínculos con grupos considerados terroristas en diversos países. Samidoun, por ejemplo, tiene nexos tanto con Hamás como con el Frente Popular para la Liberación de Palestina. Ambas organizaciones están prohibidas en Canadá y Alemania ,y sus actividades están bajo vigilancia en Estados Unidospor sospechas de financiar el terrorismo o actuar como testaferros económicos de dichos grupos. . De hecho, el fundador de Samidoun figura en la lista de terroristas de EE. UU según fuente del propio gobierno americano.







