Puente ha insistido en que acudir a las urnas resulta preferible a afrontar ese escenario. "Es mejor salir un día y meter la papeleta que tener que estar saliendo un día tras otro durante cuatro años"
El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha situado las movilizaciones en las calles en el centro de su discurso electoral ante la posibilidad de que Pedro Sánchez pierda el Gobierno en las elecciones generales del próximo 29 de noviembre. Durante una intervención en Barcelona, el dirigente socialista ha advertido de que una victoria de la derecha podría traducirse en cuatro años de protestas.
"Hay una oportunidad el 29N para parar el fascismo", ha asegurado Puente, que ha presentado la cita electoral como una forma de evitar una legislatura marcada por las movilizaciones contra un eventual Ejecutivo alternativo al PSOE.
Óscar Puente llama al voto por Pedro Sánchez desde Barcelona y advierte
Votar al PSOE para evitar "salir a protestar cuatro años"
"Nos evitaremos cuatro años de tener que salir a la calle a protestar por las muchas cosas malas que sin duda van a sucederle a nuestro país si llegan al Gobierno", ha manifestado el ministro.
Sus palabras introducen un elemento significativo en la estrategia electoral socialista: la posibilidad de que la izquierda pase de defender su gestión desde las instituciones a ejercer la oposición mediante la presión en las calles.
Puente ha insistido en que acudir a las urnas resulta preferible a afrontar ese escenario. "Es mejor salir un día y meter la papeleta que tener que estar saliendo un día tras otro durante cuatro años", ha señalado.
El ministro plantea así el 29N no solo como una disputa por el poder, sino también como una elección entre votar ahora o movilizarse durante la próxima legislatura.
Estas declaraciones llegan después de que Puente llamara a la unidad de las fuerzas situadas a la izquierda del PSOE para afrontar las elecciones generales. El socialista ya había defendido que una victoria del PP y Vox supondría un retroceso para España.
El mensaje pronunciado en Barcelona deja una cuestión política sobre la mesa: el propio Gobierno contempla públicamente un escenario de contestación social prolongada si las urnas propician un cambio de Ejecutivo.