EDATV News logo
X
UHN PlusVisegrad 24La Derecha DiarioInforma Radio
  • XInstagramYouTubeTikTok
  • Categorías
  • POLÍTICA
  • ACTUALIDAD
  • OPINIÓN
  • SOCIEDAD
  • SUCESOS
  • CORAZÓN
  • Temas
  • ANDALUCÍA
  • ARAGÓN
  • CANARIAS
  • COMUNIDAD VALENCIANA
  • INTERNACIONAL
  • MADRID
  • Nosotros
  • QUIENES SOMOS
  • AUTORES
  • PUBLICIDAD
  • DONAR
UHN PlusVisegrad 24La Derecha DiarioInforma Radio

VOX NO ES UN CLUB PRIVADO: ES LA ESPERANZA DE MILLONES DE ESPAÑOLES

VOX NO ES UN CLUB PRIVADO: ES LA ESPERANZA DE MILLONES DE ESPAÑOLES
Cuando algunos creen que el partido les pertenece más a ellos que a los españoles que lo han hecho grande
porJavier Garcia Isac
opinion

Molesta a la izquierda, que no ha dejado de demonizarlo

Compartir:

Hay momentos en la vida de un proyecto político en los que se pone a prueba su verdadera naturaleza. No cuando todo va bien, no cuando el viento sopla a favor, sino cuando aparecen las dudas, las tensiones internas, los cantos de sirena y, sobre todo, cuando algunos creen que el partido les pertenece más a ellos que a los españoles que lo han hecho grande.

Eso es lo que está ocurriendo hoy con Vox.

Conviene decirlo alto y claro: Vox ya no es el partido de unos pocos. Vox no es un club de fundadores, ni una tertulia de amigos, ni un laboratorio ideológico para satisfacer egos personales. Vox es, hoy, la herramienta política de millones de españoles que han decidido plantar cara al consenso globalista, al socialismo depredador y a la derecha acomplejada que lleva décadas traicionando a España.

Y cuando un proyecto da ese salto —cuando deja de ser minoritario para convertirse en alternativa real— hay quienes no lo aceptan. Hay quienes se quedan anclados en el pasado. Hay quienes no entienden que el partido que ayudaron a construir ha sido desbordado por su propia base social. Y hay quienes, desde fuera, pretenden ahora corregir lo que ya no controlan.

Ese es el problema de fondo.

No estamos ante un debate ideológico sano. Estamos ante algo mucho más viejo y más humano: la dificultad de algunos para asumir que el protagonismo ha cambiado de manos. Que ya no se decide en los despachos, sino en la calle. Que ya no se construye desde una minoría ilustrada, sino desde una mayoría social que exige respuestas firmes, claras y sin complejos.

Porque España ha cambiado.

Europa ha cambiado.

Y quien siga pensando en clave de los años noventa, quien siga creyendo que esto va de etiquetas cómodas —liberal, conservador, centrista— no ha entendido nada. Hoy la verdadera línea de división es otra: globalismo o patriotismo. Soberanía o sometimiento. Nación o disolución.

Y Vox ha sabido leer ese cambio.

Con errores, como todos. Con decisiones discutibles, como cualquier organización viva. Pero con una claridad que otros no han tenido: entender que España no necesitaba otro partido parecido al Partido Popular. España necesitaba una alternativa real, una fuerza que no pidiera permiso, que no se arrodillara y que no aceptara las reglas del juego de un sistema diseñado para perpetuarse.

Eso es lo que representa hoy Vox.

Y eso es lo que molesta.

Molesta a la izquierda, que no ha dejado de demonizarlo.

Molesta al Partido Popular, que no ha sabido cómo frenarlo.

Y, por lo visto, también incomoda a algunos que en su día formaron parte del proyecto y que ahora, desde fuera, pretenden redefinirlo.

Pero hay algo que conviene recordar: los partidos no pertenecen a quienes los fundan, sino a quienes los hacen crecer.

Y Vox ha crecido porque millones de españoles han confiado en él. Porque han visto en su discurso una respuesta a sus problemas reales. Porque han encontrado en su liderazgo una firmeza que no existía en otros espacios políticos.

Ese liderazgo tiene un nombre: Santiago Abascal.

Se podrá discrepar de decisiones concretas. Se podrá debatir sobre estrategias. Pero lo que no se puede negar es que Abascal ha sido capaz de convertir una idea en una realidad política. Ha sido capaz de resistir ataques brutales, campañas de demonización, intentos de aislamiento y una presión constante del sistema mediático y político.

Y lo ha hecho sin rendirse.

Por eso resulta tan revelador que, cuando Vox está en su mejor momento, cuando se consolida como alternativa, aparezcan voces que, en lugar de sumar, optan por alimentar la división desde fuera. Voces que encuentran altavoz precisamente en aquellos medios que siempre han trabajado para debilitar al partido.

No es casualidad.

Es la vieja estrategia: si no puedes destruirlo desde fuera, intenta erosionarlo desde dentro o desde su periferia.

Pero Vox no puede caer en esa trampa.

Porque Vox no es un proyecto personal. Es un proyecto nacional.

No está para satisfacer egos heridos ni para resolver cuentas pendientes. Está para defender a España. Está para representar a millones de ciudadanos que no tienen otra voz. Está para plantar cara a un sistema que ha decidido liquidar todo aquello que nos define como nación.

Y eso exige algo muy simple: lealtad.

Lealtad a los votantes.

Lealtad a los principios.

Lealtad al proyecto.

La crítica es legítima. Siempre lo es. Pero la crítica que se convierte en munición para los adversarios deja de ser constructiva y pasa a ser otra cosa. Y esa otra cosa, en el momento político actual, solo beneficia a quienes quieren un Vox débil, dividido y domesticado.

España no necesita eso.

España necesita un Vox fuerte, unido y claro.

Necesita un liderazgo firme.

Necesita una dirección que no se deje arrastrar por presiones externas.

Necesita una alternativa que no aspire a ser aceptada por el sistema, sino a cambiarlo.

Y eso, guste o no a algunos, es lo que hoy representa Vox bajo la dirección de Santiago Abascal.

Lo demás es ruido.

Ruido interesado.

Ruido amplificado.

Ruido que pretende confundir a quienes buscan certezas en medio del caos.

Pero la realidad es tozuda: Vox ha dejado de ser un proyecto de unos pocos para convertirse en la esperanza de muchos.

Y eso ya no lo va a parar nadie.


Noticias relacionadas

ZAPATERO Y VENEZUELA: DEL MEDIADOR AL COLABORADOR NECESARIO DEL RÉGIMEN

ZAPATERO Y VENEZUELA: DEL MEDIADOR AL COLABORADOR NECESARIO DEL RÉGIMEN

España cruza la línea: de proteger a las víctimas a certificar su muerte

España cruza la línea: de proteger a las víctimas a certificar su muerte

Noelia Castillo: el Estado te viola y luego te mata

Noelia Castillo: el Estado te viola y luego te mata

De la protección al abandono: el Estado que falla y luego invita a morir

De la protección al abandono: el Estado que falla y luego invita a morir

Felipe VI y la rendición ante la leyenda negra: cuando el Rey duda de la propia historia de España

Felipe VI y la rendición ante la leyenda negra: cuando el Rey duda de la propia historia de España

14 de marzo: el día que Sánchez encerró ilegalmente a los españoles y nadie pagó por ello

14 de marzo: el día que Sánchez encerró ilegalmente a los españoles y nadie pagó por ello

Informa Radio
Volumen

Nosotros

  • Quienes Somos
  • Autores

Privacidad

  • Política de Privacidad
  • Política de cookies
  • Aviso legal

Contacto

  • administracion@edatv.com
PUBLICIDAD
EDATV News logo
TwitterInstagramYouTubeTikTok