El triunfo electoral de Donald Trump en 2024 es un hecho histórico sin precedentes. Nuevamente con toda la maquinaria mediática en contra, no solo en su país sino también a nivel internacional, con una lluvia de denuncias, juicios, mentiras y difamaciones contra su persona, en una campaña electoral salvaje, contra sus seguidores, contra el votante republicano y sufriendo nada menos que dos atentados contra su vida, finalmente Donald Trump será nuevamente presidente de los Estados Unidos.
Ha conseguido la mayoría de los electores y del voto popular -algo que siempre fue difícil para su partido- arrasando a su contrincante Kamala Harris en prácticamente todos los Estados, recuperando también la mayoría en el Senado, dando inicio a un cambio radical en la política estadounidense.
El magnate neoyorquino es quien supo interpretar mejor que nadie el estado de ánimo de millones de americanos hartos del fracaso económico, la inflación, la inseguridad, la avalancha de inmigrantes ilegales, los impuestos, regulaciones asfixiantes y de la agenda woke de la administración demócrata de Biden y Kamala. Más del 60% de los americanos manifestaron en diferentes encuestas, el rumbo equivocado de un gobierno tan perdido como su presidente. El Partido Demócrata es hoy el rostro del establishment, eso sí, cercano a las estrellas del espectáculo que la apoyaron, pero alejado de las necesidades reales de la gente.
Trump ha conseguido su segundo mandato no consecutivo con una victoria más contundente aún que en 2016. Tiene cuatro años por delante para aplicar su programa, encaminar a los Estados Unidos en la senda de la recuperación y recolocarlo como potencia mundial nuevamente. Sin duda es una difícil tarea teniendo en cuenta la situación geopolítica actual, sin embargo, Donald Trump ha demostrado una vez más su fuerza y determinación como pocos líderes políticos en la Historia. Sabe también que es su última presidencia ya que no tiene posibilidad de reelección. Tendrá que hacer las cosas bien, cumplir con su programa y dejar asegurada la continuidad de lo que él mismo llama como “movimiento MAGA, el mayor movimiento político de la Historia”.







