Es evidente que la nueva tormenta política, económica y mediática ya tiene un culpable designado: los aranceles que Estados Unidos ha impuesto recientemente a la Unión Europea. Los medios y partidos serviles a la agenda globalista, PSOE y PP al frente, no han tardado en aprovechar esta coyuntura para señalar a Trump y a EE.UU. como responsables únicos de la ruina que ellos mismos han provocado durante años en España y Europa. La realidad, sin embargo, es mucho más profunda y alarmante.
El campo español y europeo lleva ya demasiado tiempo sometido a una verdadera guerra arancelaria interna, silenciosa pero feroz, impuesta por esa agenda 2030 y ese mal llamado "Pacto Verde Europeo". Normativas asfixiantes, impuestos abusivos y una política energética suicida han disparado los precios de producción, los costes de combustibles y, en consecuencia, la cesta de la compra. La vida cotidiana de los españoles es testigo silencioso pero constante de esta degradación económica: los precios han crecido hasta niveles insoportables, y aún no habían entrado en vigor estos nuevos aranceles impuestos por Trump.
Pero, claro, cuando no culpan a la pandemia, culpan a Putin; cuando se agotan estas excusas, llega la figura perfecta para tapar sus propias responsabilidades: los aranceles de Estados Unidos. La maniobra es clara: señalar siempre a un enemigo externo para ocultar la nefasta gestión y las verdaderas causas del empobrecimiento generalizado.







