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Mientras los trenes descarrilan, Óscar Puente sigue jugando a tuitero

Mientras los trenes descarrilan, Óscar Puente sigue jugando a tuitero
por Javier Garcia Isac
8 de agosto de 2026 a las 10:00
opinion

Mientras miles de españoles siguen padeciendo retrasos, averías, cancelaciones y un deterioro evidente del servicio ferroviario, el ministro de Transportes parece encontrar siempre tiempo para burlarse de la oposición

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Hay ministros que entienden su cargo como un servicio público. Y hay otros que parecen convencidos de que su principal obligación consiste en ganar discusiones en las redes sociales. Siendo muy generosos, como mínimo, Óscar Puente pertenece, sin duda, a esta segunda categoría, además de otras consideraciones.                                                                                 

Mientras miles de españoles siguen padeciendo retrasos, averías, cancelaciones y un deterioro evidente del servicio ferroviario, el ministro de Transportes parece encontrar siempre tiempo para burlarse de la oposición. Su última ocurrencia ha sido ridiculizar la visita de Santiago Abascal a Ceuta, recurriendo una vez más al insulto, la caricatura y el sarcasmo que tanto le gustan cuando se sienta delante del teléfono móvil.

Lo preocupante no es únicamente el tono. Lo verdaderamente grave es que un ministro del Gobierno de España parezca mucho más interesado en ejercer de agitador político que en asumir las responsabilidades propias del departamento que dirige.

Porque mientras Óscar Puente dedica horas a Twitter, los españoles siguen esperando explicaciones sobre la situación del ferrocarril. Seguimos sin conocer todas las responsabilidades políticas derivadas del gravísimo accidente de Adamuz. Seguimos asistiendo a un servicio ferroviario que demasiadas veces desespera a los ciudadanos. Y seguimos viendo cómo el Ministerio responde antes a los críticos en las redes que a los problemas reales de los viajeros.

La respuesta de Vox al ministro resulta especialmente significativa. La formación de Santiago Abascal le recordó que quizá sería más útil explicar en qué se ha empleado el dinero destinado al mantenimiento y modernización de la red ferroviaria que seguir buscando el aplauso fácil en las redes sociales. Una respuesta política que pone el foco donde, a mi juicio, debería estar desde hace mucho tiempo: en la gestión y no en la propaganda.

Porque un ministro no cobra para hacer memes. Cobra para gestionar.

La visita de Santiago Abascal a Ceuta puede compartirse o criticarse políticamente. Eso forma parte del debate democrático. Pero resulta llamativo que quien representa al Ministerio de Transportes dedique buena parte de su actividad pública a desacreditar personalmente al líder más carismático de la oposición mientras evita responder con la misma intensidad sobre los problemas que afectan a millones de españoles.

Ceuta atraviesa una situación extraordinariamente delicada. La presión migratoria, la seguridad fronteriza y la integridad territorial son cuestiones de enorme trascendencia. Que el presidente de Vox decida desplazarse allí entra dentro de la lógica de cualquier líder político que quiera mostrar apoyo a una ciudad que vive momentos de enorme tensión. Lo que sorprende es que un ministro del Gobierno prefiera ironizar sobre esa visita antes que contribuir a rebajar la crispación institucional.

España necesita ministros que gobiernen, no comentaristas de Twitter.

Y quizá esa sea la mayor crítica que puede hacerse a Óscar Puente. Ha convertido la política en una permanente batalla digital donde cada tuit parece importar más que cada decisión administrativa.

Mientras tanto, los trenes siguen acumulando problemas.

Los ciudadanos siguen esperando respuestas.

Y España continúa necesitando un Ministerio de Transportes preocupado por las infraestructuras mucho más que por las tendencias de las redes sociales.

Porque la obligación de un ministro no es ganar el siguiente enfrentamiento en X. Su obligación es gestionar con eficacia, asumir responsabilidades cuando las cosas salen mal y ofrecer soluciones cuando los españoles las necesitan.

Todo lo demás es propaganda. Y de propaganda, este Gobierno ya va sobrado.


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