Más de 400 efectivos y 34 medios aéreos trabajan en la extinción con refuerzos de otras comunidades
El incendio declarado en la Vall d'Uixó (Castellón) ha dejado de crecer de forma significativa en hectáreas y perímetro, pero el operativo pide máxima prudencia. Preocupa el humo y la posibilidad de que una inversión térmica reavive el fuego. La ausencia de llama, advierten, da una falsa sensación de calma ante la que no se puede bajar la guardia. El siniestro ha arrasado ya más de 8.500 hectáreas, con un perímetro de 72 kilómetros.
Una noche de trabajo intenso
Así se ha puesto de relieve tras la reunión del Cecopi en el Puesto de Mando Avanzado. El conseller de Emergencias, Juan Carlos Valderrama, ha explicado que las condiciones meteorológicas de la noche fueron favorables, aunque no se alcanzó la humedad prevista y las temperaturas siguieron altas. Aun así, el trabajo de todos los servicios permitió contener el avance.
Los vuelos de drones de los Bomberos Forestales y la UME confirmaron que tanto el perímetro como las hectáreas afectadas se mantienen con escasa variación. Una noticia positiva, en palabras del conseller, que sin embargo no permite relajarse.
El fuego sigue activo
La prudencia es la consigna. El incendio continúa activo y con rebrotes, por lo que el operativo debe trabajar sin descanso. El dispositivo supera los 400 efectivos y cuenta con 34 medios aéreos, reforzados durante la noche.
Para hacer frente al siniestro se solicitó ayuda al Mecanismo Nacional de Respuesta de Protección Civil. Cataluña, Aragón y Murcia han enviado refuerzos terrestres, y también colaboran las diputaciones y los ayuntamientos.
El humo, el gran problema del día
El jefe de la extinción, Fernando Pérez, ha detallado la principal dificultad: una inversión térmica que impide al incendio evacuar el humo, que se deposita en los valles. Según cómo caliente el sol, esos valles se irán abriendo. La falta de llama no significa que el fuego esté vencido: en cuanto la inversión térmica se levante, recupera potencial de crecimiento.
Los profesionales aprovechan la ventana de oportunidad antes de que vuelva una nueva ola de calor. En las zonas más conflictivas se han concentrado las brigadas helitransportadas, mientras el resto de unidades fija perímetro por tramos según prioridades.
Las zonas más sensibles
El operativo vigila con especial atención el eje de Benitandús y Alcudia de Veo, definido como zona de control si el fuego se reavivara. Eslida, Artana, Alfondeguilla y el eje Tales-Onda-Montí figuran también entre los puntos sensibles.
Coordinación entre administraciones
La delegada del Gobierno en la Comunitat, Pilar Bernabé, ha subrayado el gran trabajo de todos los medios y ha celebrado la coordinación entre las administraciones en las labores de extinción. Ha pedido a los vecinos que sigan siendo conscientes de que el incendio continúa activo.
Bernabé ha recordado, además, que la Guardia Civil vela por la seguridad de las localidades desalojadas, sin que se hayan registrado avisos de robos ni pillajes, para transmitir tranquilidad a quienes han tenido que dejar sus casas.
Prevención frente al cambio climático
Más allá de la emergencia, la delegada ha reivindicado que los incendios deben combatirse desde la prevención y desde las políticas que afrontan las consecuencias del cambio climático, con un trabajo coordinado y conjunto. Una batalla que, ha insistido, exige consenso y una cultura medioambiental compartida por toda la sociedad.
El mensaje del día, en definitiva, es de cauto optimismo: el fuego no avanza, pero sigue vivo. Y hasta que no se dé por estabilizado, la Vall d'Uixó no puede bajar la guardia.