EDATV News logo
X
UHN PlusVisegrad 24La Derecha DiarioInforma Radio
  • XInstagramYouTubeTikTok
  • Categorías
  • POLÍTICA
  • ACTUALIDAD
  • OPINIÓN
  • SOCIEDAD
  • SUCESOS
  • CORAZÓN
  • Temas
  • ANDALUCÍA
  • ARAGÓN
  • CANARIAS
  • COMUNIDAD VALENCIANA
  • INTERNACIONAL
  • MADRID
  • Nosotros
  • QUIENES SOMOS
  • AUTORES
  • PUBLICIDAD
  • DONAR
UHN PlusVisegrad 24La Derecha DiarioInforma Radio

Don Quijote, Milei y los gigantes del Estado Capítulo apócrifo sobre la libertad económica

Don Quijote, Milei y los gigantes del Estado
Capítulo apócrifo sobre la libertad económica
Ilustración de José Rivela
porEDATV
opinion

Por José Rivela Rivela

Compartir:

Durante décadas, la política económica en muchos países se construyó sobre una idea peligrosa: que el Estado debía organizar la vida económica de los ciudadanos. Impuestos cada vez más altos, regulaciones interminables y una burocracia creciente fueron presentados como instrumentos de justicia social o de protección colectiva. El resultado, sin embargo, fue casi siempre el mismo: menos inversión, menos crecimiento y sociedades cada vez más dependientes del poder político.

Hoy, en medio de ese debate, algunos líderes han vuelto a poner en el centro una idea antigua y casi olvidada: que la prosperidad nace de la libertad económica. Entre ellos destaca el presidente argentino Javier Milei, que ha decidido enfrentarse abiertamente a los gigantes del intervencionismo estatal. Para comprender la naturaleza de esa batalla quizá convenga recurrir a una metáfora literaria. Y nadie mejor que Miguel de Cervantes y su inmortal caballero de Don Quijote de la Mancha.

Cuenta el cronista que una mañana clara en los campos de La Mancha despertó Don Quijote con pensamiento grave.

—Sancho —dijo—, he descubierto un gran agravio en este reino.

—Señor —respondió Sancho Panza—, si es agravio grande seguro que acabaremos apaleados.

—Peor sería acabar obedeciendo sin saber por qué. Porque sospecho que en este reino los hombres hablan mucho de libertad… pero ninguno la ejerce sin pedir permiso.

Sancho frunció el ceño.

—¿Y qué piensa hacer vuestra merced?

—Solicitar licencia para ser libre.

Partieron hacia una ciudad cercana donde se alzaba la Casa de Regulación de Conductas y Buen Orden de los Vecinos, edificio lleno de legajos y sellos que parecía construido más para escribanos que para ciudadanos.

A la entrada había un cartel:

“Todo vecino que desee ejercer cualquier facultad natural deberá solicitar previamente la autorización correspondiente”.

Don Quijote lo leyó con calma.

—Sancho, aquí está uno de los gigantes de nuestro tiempo.

Dentro hallaron a un funcionario rodeado de papeles.

—¿Qué desean? —preguntó.

—Soy caballero andante —dijo Don Quijote— y vengo a solicitar permiso para ser libre.

El funcionario suspiró.

—Debe rellenar el formulario 17-B.

Sacó un documento tan largo que cayó al suelo y siguió desenrollándose como una alfombra de papel.

Sancho lo miró horrorizado.

—Señor, si la libertad pesa tanto en papeles no me extraña que nadie la lleve encima.

Don Quijote comenzó a leer.

“Declaro que mi libertad no perturbará el orden establecido, ni incomodará a los vecinos, ni contradecirá el consenso vigente…”

El caballero levantó la cabeza.

—Decidme, buen hombre: ¿qué queda de la libertad si no puede incomodar ni contradecir?

—Queda la parte razonable —respondió el funcionario.

Sancho murmuró:

—Señor, por lo que entiendo, la libertad razonable es la que no se usa.

Don Quijote dobló el formulario.

—Entonces no puedo esperar.

—¿Renuncia a su solicitud?

—No. Renuncio al permiso.

Y añadió con serenidad:

—La libertad que necesita licencia no es libertad: es obediencia con buenos modales.

Salieron del edificio y tomaron el camino de La Mancha.

El sol caía sobre los campos cuando apareció un jinete que avanzaba con energía y hablaba con vehemencia contra los gigantes del Estado, contra las legiones de burócratas y contra el laberinto de regulaciones que aprisionaba a los hombres.

Sancho lo miró sorprendido.

—Señor, ese caballero combate gigantes con más furia que vuestra merced.

—¿Cómo se llama? —preguntó Don Quijote.

—Dicen que se llama Javier Milei —respondió Sancho— y que en su tierra ha decidido desmontar el sistema de privilegios, regulaciones y gasto que durante años asfixió a la economía argentina.

Don Quijote lo observó con respeto.

—Entonces no está loco.

—¿Cómo lo sabe, señor?

—Porque sólo los cuerdos ven los gigantes que los prudentes prefieren ignorar.

El jinete pasó como un vendaval proclamando que la prosperidad no nace de decretos ni de ministerios, sino de la libertad de millones de individuos para producir, comerciar y decidir su propio destino.

Sancho lo vio alejarse.

—Señor, ¿cree vuestra merced que ese caballero vencerá a los gigantes?

Don Quijote miró el horizonte.

—Si persevera, al menos habrá recordado a los hombres algo que nunca debieron olvidar: que la riqueza de una nación no nace del poder del Estado, sino del trabajo libre de sus ciudadanos.

Sancho guardó silencio unos segundos.

—Señor, entonces quizá la verdadera locura sea otra.

—¿Cuál, Sancho?

—Creer que la prosperidad puede nacer de prohibiciones, impuestos y reglamentos.

Don Quijote montó en Rocinante.

—Exactamente, amigo mío.

Y cuenta el cronista que aquel día ocurrió algo curioso en los caminos de la historia: mientras el hidalgo de La Mancha cabalgaba contra los gigantes eternos del poder, un nuevo caballero venido de las pampas del sur intentaba derrotar a los mismos enemigos en el mundo real.

Porque los gigantes cambian de nombre con los siglos.

Pero la batalla por la libertad siempre es la misma.


Noticias relacionadas

Premios Goya: la gala de los subvencionados

Premios Goya: la gala de los subvencionados

Vistalegre: 14 horas de higiene moral y libertad

Vistalegre: 14 horas de higiene moral y libertad

Kazajistán ante su encrucijada histórica: un referéndum para avanzar hacia la democracia

Kazajistán ante su encrucijada histórica: un referéndum para avanzar hacia la democracia

La Generación del Subsidio

La Generación del Subsidio

Pablo Iglesias Turrión: del Gobierno al plató, del fracaso electoral a la censura política

Pablo Iglesias Turrión: del Gobierno al plató, del fracaso electoral a la censura política

VOX ante el miedo del sistema: cuando las encuestas disparan la histeria

VOX ante el miedo del sistema: cuando las encuestas disparan la histeria

Informa Radio
Volumen

Nosotros

  • Quienes Somos
  • Autores

Privacidad

  • Protección de datos
  • Canales
  • Sitemap

Contacto

  • administracion@edatv.com
PUBLICIDAD
EDATV News logo
TwitterInstagramYouTubeTikTok