Gran parte de Occidente parece haber tomado un rumbo equivocado: una dirección suicida, autodestructiva y absurda que atenta contra su esencia y, lo que es aún más grave, contra el sentido común. Esta deriva es el resultado de la implementación de políticas complacientes e incluso cómplices con los enemigos de una civilización milenaria como la nuestra. Sin embargo, todo tiene un principio y un final, y el cambio de rumbo hacia la sensatez ya ha comenzado.
Existen múltiples señales de este cambio de era. Un ejemplo claro son los procesos políticos iniciados en países como la República Argentina, Estados Unidos, Italia, Países Bajos, Austria, Finlandia, República Checa y Hungría. Asimismo, el auge de los movimientos conservadores, patriotas y soberanistas es evidente en Rumania, Francia, Alemania, Suecia y en el resto de Europa. En este contexto, la consigna que resuena en el continente es Hacer Europa Grande Otra Vez, un lema que replica y extiende el eslogan MAGA que llevó a la victoria a Donald Trump en Estados Unidos. Recuperar Europa y su grandeza se ha convertido en el objetivo central de la creciente ola de ideas políticas conservadoras y soberanistas en Europa.
En sintonía con esta tendencia, a finales de enero se llevó a cabo la conferencia “MEGA: MakeEurope Great Again” en el Parlamento Europeo, impulsada por el grupo parlamentario ECR (Conservadores y Reformistas Europeos) y AUR (Alianza para la Unión de los Rumanos). Esta fue la segunda edición del evento, luego de su primera realización el año pasado en Bucarest.








