Mañana martes 2 de septiembre, a las 10:50 en los Juzgados de Plaza de Castilla (Juzgado de Instrucción nº 12, 4ª planta), se celebra el juicio contra Antonio Maestre, ese “periodista” de saldo que, como todo lo que rodea al PSOE y al corrupto sanchismo, vive del dinero público, de las subvenciones y de los platós de televisiones amigas, donde ejerce de agitador profesional.
El motivo es conocido: rompió un micrófono a nuestro compañero Vito Quiles e intentó agredir a nuestro cámara Juan Pulido. Una agresión en toda regla, que la llamada “prensa seria” no solo no ha condenado, sino que ha justificado e incluso jaleado, mofándose de EDATV e Informa Radio, que representan lo que ellos más odian: la prensa libre y no domesticada.
Lo de Antonio Maestre no es un hecho aislado. Es el reflejo de una izquierda que se sabe protegida, blindada por un sistema corrupto que premia al que agrede y persigue al que informa. Un individuo que presume de tener “informes secretos” sobre peligrosos ultraderechistas, que no son otra cosa que recortes de redes sociales y chismes de barra de bar. Un farsante que se hace pasar por analista político, pero que solo aporta ridículo, insulto y numerología barata.







