La tragedia de Adamuz sigue acaparando las portadas. Todo ocurrió el domingo por la tarde, cuando dos trenes chocaron tras el descarrilamiento de uno de ellos, provocando ya más de 40 muertos y decenas de heridos. Sin duda, un hecho que ha avivado el debate en la población.
Un hecho que ha marcado un antes y un después en la localidad cordobesa. Los servicios de emergencia, Guardia Civil y bomberos siguen trabajando, mientras los hospitales se encuentran saturados de heridos y personas que acuden a donar sangre.
Ahora, queda esperar a que las autoridades aclaren por qué sucedió y que los responsables asuman las consecuencias. Por el momento, las teorías son varias.

En estos momentos se barajan dos hipótesis principales: un problema en la vía o un fallo mecánico del tren. Cabe señalar que, entre la madrugada del domingo y el lunes, reinaba la estupefacción por lo sucedido en Adamuz, donde primero se produjo el descarrilamiento de un tren. Posteriormente, el choque con otro que circulaba en sentido contrario.
De hecho, en un primer momento nadie lograba identificar la causa del accidente. El ministro de Transportes, Óscar Puente, lo calificaba como "tremendamente extraño". Una apreciación que compartía el presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, quien afirmaba que el siniestro se había producido en "circunstancias inusuales".
Lo que sí se descartaba era un posible "error humano", subrayaba Fernández Heredia. "Está prácticamente descartado", explicaba, ya que "si el maquinista adopta una decisión errónea, el propio sistema la corrige".








