El primer fallo en la red ferroviaria donde ocurrió el accidente fue reportado el 26 de octubre por retrasos en trenes de alta velocidad. Adif informó que la incidencia afectaba la línea Madrid-Sevilla en Adamuz y que trabajaban para solucionarla. El 30 de octubre se volvieron a registrar retrasos entre Villanueva de Córdoba y Adamuz por problemas de infraestructura.
El 23 de diciembre, Adif informó de nuevos retrasos Madrid-Andalucía debido a una avería en un desvío de la vía. Todos los fallos señalaban problemas en la infraestructura, revisada y reparada apenas en mayo de este mismo año.
A pesar de ellos, el ministro Óscar Puente descartó que la rotura de la vía sea un indicio determinante del accidente en Adamuz. En La 2, explicó que aún no se sabe si la rotura fue causa o consecuencia del descarrilamiento del tren. Puente calificó la hipótesis de la soldadura rota como “solo una tesis más” entre varias posibles sobre el siniestro.

Insistió en que todos los indicios requieren verificación técnica y pericial antes de sacar conclusiones.
Mientras tanto, la investigación sigue con técnicos de CIAF, Adif, Renfe e Iryo analizando cada tramo de la vía afectada. También se evalúa el estado de la infraestructura y el mantenimiento reciente del tren antes del descarrilamiento fatal.
El accidente se produjo en el corredor Madrid-Andalucía y ha causado hasta ahora la muerte de 41 personas. Fuentes técnicas señalan que un posible fallo en la soldadura del carril entre Adamuz y Córdoba pudo desencadenar el accidente.
El Iryo viajaba a más de 200 km/h y los últimos coches invadieron la vía contraria al descarrilar. El Alvia de Renfe impactó segundos después, provocando 41 muertes y 43 heridos, según los informes preliminares. La rotura de la vía podría deberse al tráfico intenso y condiciones meteorológicas, según los investigadores en el lugar.









