Millones de estadounidenses podrían ver durante los próximos meses como se encarecen los teléfonos. Verizon, T-Mobile y AT&T han confirmado que no asumirán el costo adicional derivado de los nuevos aranceles a las importaciones provenientes de China. La noticia ha causado preocupación en todo el país, ya que esto podría impactar directamente en el bolsillo de los consumidores.
La medida tiene su origen en las políticas arancelarias impulsadas durante el mandato de Donald Trump. Una nueva tarifa del 145% sobre ciertos productos importados desde China ya está en marcha. Aunque los smartphones han sido excluidos temporalmente, el resto de la cadena de suministros no ha corrido la misma suerte.
Desde piezas electrónicas hasta equipos de red, todo lo que hace funcionar el mundo móvil moderno está viendo un incremento de precio. Las operadoras han sido claras: ese aumento no será cubierto por ellas. En otras palabras, los usuarios tendrán que pagar más por los servicios que utilizan a diario.

Las grandes operadoras se desmarcan
Hans Vestberg, CEO de Verizon, fue contundente al respecto. Dejó claro que la compañía no absorberá el alza generada por los aranceles. "No vamos a cubrir aumentos drásticos en los impuestos a los teléfonos; en última instancia, eso afectará al consumidor", declaró.
En una línea similar se expresó el director ejecutivo de AT&T, John Stankey. Admitió que, si los aranceles también llegan a aplicarse, la empresa deberá encontrar "formas creativas" para que el usuario pueda sobrellevar el aumento. Esto, según los expertos, podría traducirse en planes más caros o pagos iniciales más altos para nuevos aparatos.






