Todos tenemos claro que, en cuanto nuestra camisa o pantalón favorito desprenda olor, es momento de ponerlo a lavar. De hecho, hacer lavadoras de ropa es una de las tareas más habituales y rutinarias que existen. Ahora bien, ¿ocurre lo mismo con otros textiles?
Si nos paramos a pensarlo, es muy probable que no le dediquemos esa atención a nuestras toallas, sábanas o cortinas. Y es que aunque no sean prendas de vestir, también les damos uso y forman parte de nuestro hogar. Por esta razón, conviene que sepas la información que te vamos a dar a continuación, especialmente si no quieres cometer ciertos errores.
¿Cada cuánto debo lavar las toallas?
Las utilizamos para lavarnos las manos, la cara, el cuerpo... en definitiva, forman una parte indispensable de nuestra rutina de higiene. Las toallas son, desde luego, un elemento más que deberíamos cuidar de la misma forma que lo hacemos con nuestras prendas de ropa.

Aunque no les demos un uso tan asiduo y habitual, tampoco deberíamos dejarlas en el olvido. De hecho, puede que nunca lo hayas pensado, pero no lavar las toallas cuando toca puede pasarnos factura, sobre todo para nuestra salud.
Si bien no es necesario lavarlas después de cada uso, es importante mantener una pulcritud en cuanto a su limpieza. Si no lo hacemos de forma constante, podríamos correr el riesgo de que los organismos se acabasen acumulando en ellas.
Esto, a su vez, podría hacer que cogiésemos determinados virus e infecciones. ¿Te has parado a pensar alguna vez qué ocurriría si, alguien con quien convives tiene conjuntivitis, se seca con una toalla y después tú utilizas esa misma?

Bien, la respuesta parece que es obvia. Sin embargo, independientemente de si hay enfermedades de por medio o no, la humedad y los restos que también terminan en ellas hacen que sea necesario lavarlas con cierta frecuencia.
Pero, ¿cada cuánto deberíamos hacerlo? Para esta pregunta, la doctora Sally Bloomfield tiene la respuesta. La experta en higiene del hogar y prevención de enfermedades infecciones sugiere que, lo óptimo, es lavarlas al menos una vez a la semana.
La razón de esto la encontramos, precisamente, en la necesidad de eliminar todo lo que se va acumulando. Y es que aunque a simple vista pueda parecer que una toalla está limpia, el tipo de telas que suelen tener hacen que millones de gérmenes terminen habitando en ellas.







