Escrivá sigue dando que hablar y ya desde su nuevo cargo como gobernador del Banco de España. Una polémica decisión por su pasado al frente del Ministerio bajo el amparo de Pedro Sánchez.
En la primera reunión de la Comisión Ejecutiva del Banco de España tras asumir su cargo, se produjo un enfrentamiento inusual en la institución. El gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá, y el consejero ejecutivo propuesto por el PP, Fernando Fernández, tuvieron un fuerte desacuerdo.
Debido al deseo del exministro de crear una nueva dirección general, debilitando otras áreas y realizando nombramientos súbitos de altos cargos y directivos.

Fuentes informadas indicaron a EL MUNDO que Fernández incluso votó en contra, algo muy raro en la cúpula del Banco de España. Todo debido a razones tanto de forma como de fondo.
“El voto contrario se debió a que se presentó una reorganización del Banco de España sin seguir los procedimientos establecidos. Sin una justificación clara”, explica el diario EL MUNDO sobre la postura de Fernández. Este experimentado economista prefirió no hacer comentarios al respecto.
La creación de la nueva Dirección General de Relaciones Institucionales, Europeas y Transparencia, con cientos de funcionarios bajo su mando, ha generado tensión. Escrivá ha designado a Paloma Marín, quien será su jefa de gabinete, para liderar esta nueva dirección.
Marín, una letrada respetada en la institución, ahora adquiere el rango de directora general, sumando así ocho direcciones generales en el Banco de España.

Su nuevo departamento se compone, entre otros, de unos cien funcionarios de la Dirección General de Economía y Estadística, dirigida por Ángel Gavilán, y también incorpora personal de la secretaría general. Todo esto se ha hecho, según Fernández, sin un estudio previo ni consulta a los directores generales afectados. Algo que va en contra de los procedimientos establecidos.






