El presidente confirma que una fragata y varias patrulleras accedieron sin aviso durante la entrada masiva de julio, pero rechaza establecer una relación entre ambos episodios
Pedro Sánchez ha reconocido que barcos militares marroquíes entraron sin previo aviso en aguas de Ceuta durante los días 30 y 31 de julio, coincidiendo con la llegada masiva de más de 80.000 inmigrantes. El presidente, sin embargo, ha optado por presentar lo sucedido como un episodio aislado y destacar la cooperación con Marruecos, en lugar de explicar públicamente qué motivó aquella actuación naval.
La admisión se produjo durante las conversaciones con periodistas en la recepción del 12 de octubre en el Palacio Real. Sánchez confirmó la presencia de una fragata y varias patrulleras de la Marina marroquí y describió aquellas jornadas como "días muy intensos". Al valorar lo ocurrido, lo encuadró entre los "hechos puntuales" que pueden producirse entre países vecinos.
La explicación deja una cuestión relevante sobre la mesa: la entrada sin aviso de buques militares coincidió con uno de los momentos de mayor presión sobre la frontera ceutí. Esa simultaneidad no demuestra por sí sola una operación coordinada, pero sí exige explicaciones que van más allá de subrayar la buena relación bilateral.
Sánchez admite la entrada de buques marroquíes en aguas de Ceuta durante la llegada masiva y la califica de puntual
Una coincidencia que Sánchez evita vincular
El presidente admitió que ambos acontecimientos sucedieron al mismo tiempo, aunque no quiso establecer una conexión entre ellos. Su respuesta se centró en asegurar que el episodio naval quedó resuelto mediante una comunicación "muy fluida" entre las Armadas española y marroquí.
También destacó que no se ha repetido una situación semejante. Ese argumento permite al Ejecutivo dar por superado el incidente, pero no aclara por qué los barcos accedieron a esas aguas sin aviso ni qué explicación recibió España sobre su presencia durante aquellas jornadas.
La cooperación entre las dos Armadas no elimina la necesidad de rendir cuentas sobre lo ocurrido. Resolver un episodio mediante contactos institucionales y explicar sus circunstancias a los ciudadanos son responsabilidades compatibles. La versión ofrecida por Sánchez pone el acento en la solución diplomática y apenas desarrolla las causas del incidente.
El presidente defendió además el valor de los vínculos con Marruecos en el comercio, la economía, la cultura y las relaciones sociales. Añadió la colaboración contra el terrorismo, el tráfico de personas y las mafias, y consideró fundamentales tanto la relación bilateral como la que mantiene el país vecino con la Unión Europea.
Sánchez admite la entrada de buques marroquíes en aguas de Ceuta durante la llegada masiva y la califica de puntual
La visita de los Reyes como argumento de normalidad
Sánchez recurrió también al viaje de Felipe VI y Letizia a Ceuta y Melilla para ilustrar lo que considera una recuperación progresiva de la normalidad. Expresó su deseo de que la presencia de los monarcas contribuya a que los ciudadanos perciban esa evolución.
Preguntado por una posible reacción de Marruecos, recordó que los Reyes visitan "ciudades españolas". La cuestión tiene como antecedente el viaje de Juan Carlos I y la reina Sofía en 2007, cuando Rabat llamó a consultas a su embajador.
La defensa del carácter español de ambas ciudades fue inequívoca. Sin embargo, la visita institucional no sustituye las explicaciones pendientes sobre los acontecimientos de julio, ni permite dar por resueltas sus consecuencias únicamente con una apelación a la normalidad.
El Gobierno tiene motivos para cuidar una relación estratégica, pero también la obligación de informar sobre una entrada de buques militares sin aviso. Calificarla de puntual describe su frecuencia; no explica su gravedad ni sus causas.