El Gobierno de Pedro Sánchez avanza en su plan para regular las redes sociales en un contexto de creciente desgaste político y social.
Las iniciativas del Ejecutivo llegan cuando una parte relevante de la sociedad española muestra rechazo a las políticas impulsadas por la izquierda. Diversos estudios y encuestas reflejan un cambio de tendencia, especialmente entre jóvenes que buscan alternativas fuera del bloque progresista.
En este escenario, el Gobierno de coalición formado por PSOE y Sumar ha puesto el foco en las plataformas digitales. El Ejecutivo considera que las redes sociales se han convertido en espacios donde se difunden mensajes críticos fuera del control institucional. Desde Moncloa se plantea una regulación más estricta con el argumento de frenar el llamado discurso de odio en internet.

Entre las propuestas que se barajan figura incluso la posibilidad de limitar o prohibir el uso de la red social X en España. Estas medidas han generado preocupación en distintos sectores que alertan sobre un posible impacto en la libertad de expresión.
El debate ha traspasado fronteras y ha provocado reacciones a nivel internacional, especialmente desde Estados Unidos. Una de las respuestas más relevantes ha sido la de Sarah Rogers, responsable de Diplomacia Pública del Gobierno estadounidense.
Rogers se pronunció a través de la red social X tras conocer los planes del Ejecutivo español sobre la regulación digital. “Las personas que impulsan medidas contra el llamado discurso de odio detestan la idea de una sociedad libre”, afirmó. La reacción se produjo después de que Javier Negre trasladara a Rogers la situación que atraviesan medios e influencers críticos.









