Pablo Iglesias ha vuelto a colocarse en el centro de la polémica tras su paso por Cuba, pero esta vez con un mensaje mucho más claro y sin apenas matices. El exvicepresidente ha aprovechado el viaje para reforzar un discurso abiertamente favorable a China que vuelve a generar rechazo en amplios sectores.
Lejos de rebajar el tono tras su salida del Gobierno, Iglesias se ha asentado en un papel cada vez más definido dentro del debate público. Sin responsabilidades institucionales, interviene con total libertad y sin filtros, lo que le permite defender posiciones que antes generaban incomodidad incluso dentro de su propio espacio político.
Su presencia en La Habana no ha sido simbólica. Iglesias ha participado activamente en actos y declaraciones que apuntalan su discurso, dejando claro que no se limita a opinar, sino que actúa como altavoz de un relato político muy concreto que vuelve a situarle en el foco.
Iglesias insiste en su defensa de China
Durante su estancia, Pablo Iglesias ha vuelto a poner a China como ejemplo de desarrollo económico. No es una idea nueva, pero sí cada vez más explícita y más difícil de matizar en el contexto actual.
El exlíder de Podemos ha defendido que el modelo chino ha demostrado su eficacia, contraponiéndolo al de Estados Unidos. Un planteamiento que vuelve a levantar ampollas, especialmente en un momento de creciente tensión internacional con el gigante asiático.







