El lamentable asesinato del pequeño Mateo el pasado domingo generó una desafortunada polémica en redes sociales, la misma que ha tomado como excusa el Gobierno para prohibir el acceso a redes. Poco después de conocerse el apuñalamiento del niño de 11 en Mocejón, sin ninguna prueba, varios usuarios en las redes sociales aseguraron que el asesino era un marroquí.
Este acalorado debate, que comenzó con algunos pocos, se convirtió en toda una avalancha de comentarios entre unos y otros sobre el origen del asesino de Mateo. Tanto así, que ningún miembro del Gobierno dio sus condolencias a la familia del niño asesinado hasta que se supo que el presunto asesino es de nacionalidad española.

Casi 30 horas después del brutal asesinato, figuras destacadas de la izquierda generaron otra avalancha en redes, cabe destacar, muchos tras guardar silencio sobre lo que había ocurrido. Esta vez, los ataques estaban dirigidos hacia aquellos que, de manera irresponsable, confirmaban, sin pruebas en mano, que el asesino de Mateo era de una nacionalidad u otra.
La izquierda aprovechó la tragedia de Mateo, no para generar una campaña a favor de la salud mental, sino que han usado la polémica de las redes sociales para exigir censura. Este miércoles, hemos conocido que después de una campaña en las plataformas digitales y en las televisiones, la Fiscalía está considerando aplicar una ley para prohibir el acceso a redes.








