Sánchez saca a pasear a su mujer, la coloca de escudo, en una situación esperpéntica y ridícula, en una estrategia suicida que busca presionar al juez Peinado y seguir tensionando a la sociedad. Entiende que Begoña, lejos de restar votos, suma, a pesar de las sombras de corrupción.







