La gestión de la crisis migratoria de Ceuta ha abierto una nueva discrepancia entre las informaciones publicadas sobre los días previos a la entrada masiva de inmigrantes y la versión que mantiene el Ministerio del Interior. Mientras fuentes de la seguridad del Estado citadas por la Cadena SER sostienen que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) trasladó diversas advertencias sobre el riesgo de una llegada masiva desde Marruecos, el departamento que dirige Fernando Grande-Marlaska insiste en que nunca recibió una alerta concreta sobre un episodio como el que finalmente se produjo.
Según la emisora, esas comunicaciones se habrían producido durante las semanas anteriores a la crisis y alertaban de un incremento del riesgo en la frontera de Ceuta, aunque sin concretar la fecha en la que podría producirse una entrada de grandes dimensiones. Las fuentes consultadas consideran que la amenaza era conocida y que el escenario venía siendo objeto de seguimiento por parte de los servicios de inteligencia.
La misma información vincula ese aumento de la preocupación con la sentencia dictada por el Tribunal Supremo el pasado 8 de julio sobre las devoluciones en caliente en Ceuta y Melilla. De acuerdo con las fuentes citadas por la SER, las organizaciones dedicadas al tráfico de personas habrían interpretado esa resolución como una oportunidad para intensificar los intentos de acceso irregular a territorio español.
Siempre según esas fuentes, el despliegue existente en la frontera resultaba insuficiente para afrontar un episodio de esas características. Además, expresan su desacuerdo con las declaraciones posteriores de Grande-Marlaska, quien aseguró que el CNI no había remitido ningún informe alertando de una situación como la registrada el 30 de julio.
Frente a esa versión, el Ministerio del Interior mantiene que no recibió ninguna comunicación específica del servicio de inteligencia sobre una entrada masiva inminente. No obstante, reconoce que durante la segunda quincena de julio se detectó un aumento progresivo de las llegadas a nado a Ceuta y asegura que esa evolución motivó un refuerzo del dispositivo de vigilancia en la frontera, aunque no ha detallado las medidas concretas que se adoptaron.
La controversia se produce mientras continúa el análisis sobre la respuesta desplegada antes de la llegada de decenas de miles de personas a la ciudad autónoma y sobre si las administraciones contaban con información suficiente para anticipar una crisis de esa magnitud.