La imagen de Ceuta este fin de semana dista mucho de la habitual en pleno verano. En unos días que deberían haber estado marcados por el ambiente festivo, la ciudad presenta una actividad muy inferior a la acostumbrada. La suspensión de la feria y la crisis migratoria han transformado el ritmo cotidiano, con menos movimiento en las calles y una notable caída de la afluencia a bares, restaurantes y zonas de playa.
Aunque la situación comienza a estabilizarse tras la llegada masiva de inmigrantes registrada desde el jueves, el episodio continúa dejando huella entre la población. Muchos residentes optan por limitar sus desplazamientos y reconocen que todavía existe incertidumbre sobre la evolución de los acontecimientos, mientras el amplio despliegue de Policía, Guardia Civil y Ejército sigue siendo visible en distintos puntos de la ciudad.
El impacto también se deja sentir en la actividad económica. Hosteleros y comerciantes describen jornadas muy alejadas de las previsiones para estas fechas, ya que la menor presencia de vecinos y visitantes ha reducido considerablemente la clientela. En varios establecimientos, la afluencia se sitúa por debajo de la registrada en otros veranos.
La cancelación de las celebraciones patronales ha contribuido igualmente a alterar el ambiente habitual de la ciudad. Lo que debía ser uno de los momentos de mayor actividad del año ha quedado sustituido por una sensación de prudencia y espera, mientras Ceuta intenta recuperar poco a poco el pulso tras varios días marcados por la presión migratoria.
El impacto también se deja sentir en la actividad económica
72 cadáveres
Los especialistas del Servicio de Criminalística trabajan ya en un procedimiento que podría prolongarse durante semanas, ya que será necesario recurrir tanto a bases de datos internacionales como a pruebas genéticas para confirmar la identidad de los fallecidos.
Según las primeras previsiones, los agentes esperan concluir durante la próxima semana la toma de huellas dactilares y muestras biológicas de los 72 cadáveres recuperados hasta el momento. Sin embargo, esa labor constituye únicamente el primer paso de un proceso mucho más amplio.
Una vez finalizada la recogida de muestras, comenzará la fase de comprobación. Las huellas deberán compararse con registros de otros países, especialmente de Marruecos, mientras que los análisis de ADN dependerán de la posibilidad de cotejarlos con perfiles genéticos de familiares de las víctimas.