Pilar Alegría ha dicho adiós al Gobierno de España tras cuatro años y medio como ministra. También deja la portavocía del Ejecutivo. Su objetivo es claro, ser la candidata del PSOE a la Presidencia de Aragón, una apuesta arriesgada y una decisión política de alto impacto.
Y un movimiento que llega en un momento clave para los socialistas.
La propia Alegría anunció su marcha con un mensaje personal. “Hoy cierro cuatro años y medio como ministra del Gobierno de España. Qué enorme privilegio y qué eterno orgullo haber podido contribuir a la mejora de la educación, la FP y el deporte de mi país”. Un texto breve en tono emocional que supone el cierre de una etapa sin autocrítica.

La dimisión se produce para centrarse de lleno en Aragón. Las elecciones autonómicas se celebrarán el próximo 8 de febrero. Unas elecciones complicadas para el PSOE. En el partido asumen el riesgo. Incluso hablan en privado de un posible batacazo electoral mientras el desgaste del Gobierno central pesa, y en Aragón no lo tendrá fácil.
Alegría, sin embargo, se muestra optimista. También lo dejó claro en la red social X. “He sido muy feliz, pero ahora inicio mi camino más emocionante: vuelvo a mi casa, a Aragón”. Palabras medidas. Mensaje emocional. Apelación directa a la tierra. A la identidad. A las raíces.
La candidata socialista asegura que vuelve “con todas las ganas y la fuerza para trabajar en la mejora social, económica y de derechos” de la comunidad. Y cerró su mensaje con un escueto “gracias de corazón”. Sin más explicaciones. Sin entrar en el escenario electoral. Sin mencionar las dificultades.








