El Palacio de las Marismillas, una de las residencias oficiales más exclusivas del Estado situadas en pleno Parque Nacional de Doñana, volvió a situarse en el centro del debate público tras conocerse el detalle de varias reformas acometidas en 2020. El Ejecutivo destinó cerca de 40.000 euros a distintas actuaciones, entre ellas la instalación de mosquiteras en decenas de ventanas y la reconversión de un antiguo palomar en un puesto de vigilancia.
Según la información desglosada, el Gobierno invirtió 8.221,35 euros en la colocación de mosquiteras en 55 ventanas del complejo. Esta intervención, tramitada como contrato menor, se llevó a cabo pocos días antes del fin del estado de alarma, en un contexto marcado por la pandemia. Para ello, se solicitó presupuesto a tres empresas, aunque finalmente solo una presentó oferta: una carpintería metálica local que ejecutó los trabajos en cuestión de días tras la adjudicación.

Un palomar convertido en infraestructura de seguridad
La mayor parte del gasto se concentró en la transformación de un antiguo palomar en un espacio destinado a la seguridad. La obra, con un coste cercano a los 32.000 euros, permitió habilitar un puesto de vigilancia para los efectivos encargados de proteger al presidente del Gobierno durante sus estancias en la finca.
Esta actuación responde a las necesidades logísticas que implica el uso del recinto por parte de altos cargos del Estado, especialmente en un enclave de difícil acceso y gran extensión como Las Marismillas. La intervención había sido proyectada meses antes, aunque su ejecución se retrasó debido a las restricciones derivadas de la crisis sanitaria.








