Pedro Sánchez imita el sistema de Maduro y el Kirchnerismo con la nueva herramienta HODIO
Sánchez al puro estilo del sistema de Maduro y el kirchnerismo con su herramienta HODIO
porJose Andres Jorge Barceló
politica
El Gobierno presenta un sistema para medir la “huella del odio” en internet mientras críticos lo comparan con mecanismos similares implantados en Venezuela y Argentina
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha presentado la nueva herramienta HODIO (Huella del Odio y la Polarización), un sistema diseñado para medir la presencia y el impacto de los discursos de odio en las redes sociales. La iniciativa forma parte de la estrategia del Ejecutivo para supervisar el entorno digital y exigir responsabilidades a las plataformas tecnológicas.
El anuncio ha generado un intenso debate político y mediático. Mientras el Gobierno defiende que se trata de un instrumento para proteger la convivencia y combatir la polarización en internet, sectores de la oposición y algunos analistas advierten de que podría derivar en un mecanismo de control del discurso público, similar a iniciativas impulsadas por gobiernos de América Latina.
Qué es HODIO y cómo funcionará
La herramienta HODIO se encargará de analizar y medir la presencia, evolución y amplificación de los discursos de odio en las principales redes sociales, entre ellas Instagram, TikTok, X, YouTube y Facebook.
El sistema, desarrollado a través del Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia, combinará análisis automatizado mediante inteligencia artificial con revisión humana experta para evaluar el impacto de estos contenidos en el debate público.
Maduro creó en 2017 un sistema parecido a HODIO
Según explicó el propio Sánchez durante su presentación, el objetivo es hacer visible el problema y obligar a las plataformas a rendir cuentas.
Cuando algo se mide, deja de ser invisible.
Los resultados de este análisis se harán públicos en informes periódicos que permitirán identificar qué plataformas frenan los mensajes de odio y cuáles no adoptan medidas suficientes.
Comparaciones con sistemas de América Latina
La creación de HODIO ha provocado comparaciones con iniciativas similares impulsadas por gobiernos latinoamericanos. Uno de los ejemplos más citados es la Ley contra el Odio aprobada en 2017 en Venezuela bajo el mandato de Nicolás Maduro.
Esa normativa fue presentada como un instrumento para promover la convivencia y la tolerancia, pero también introdujo medidas para controlar contenidos en medios y redes sociales, además de sanciones penales que pueden alcanzar largas penas de prisión para quienes promuevan mensajes considerados incitación al odio.
El kirchnerismo ya impulsó una herramienta como HODIO bajo el nombre NODIO
Otro precedente mencionado en el debate es el observatorio NODIO impulsado en Argentina durante el kirchnerismo, asociado a la figura de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner. Este organismo tenía como objetivo combatir la desinformación y la denominada “violencia simbólica” en los medios, aunque recibió críticas de asociaciones de prensa que lo interpretaron como un intento de supervisión ideológica de la información.
Debate político en España
La puesta en marcha de HODIO ha provocado críticas desde algunos partidos de la oposición. El líder de Vox, Santiago Abascal, calificó la herramienta como un intento de “censura” y acusó al Ejecutivo de querer vigilar el discurso ciudadano en internet.
Por su parte, el Gobierno insiste en que el objetivo no es eliminar contenidos ni perseguir opiniones, sino analizar la magnitud del discurso de odio y exigir mayor responsabilidad a las plataformas digitales.
El debate refleja un desafío cada vez más presente en las democracias occidentales: cómo combatir la desinformación y los mensajes de odio sin poner en riesgo la libertad de expresión.
En este contexto, HODIO se perfila como una de las iniciativas más controvertidas del Ejecutivo en materia digital. Su desarrollo y aplicación práctica determinarán si se convierte en una herramienta de análisis académico o en un nuevo foco de disputa política sobre los límites del control del discurso en internet.