El presidente utiliza el programa de David Broncano como altavoz electoral para minimizar la corrupción del PSOE, justificar su gestión en Ceuta y culpar a la oposición de la crisis de vivienda
edro Sánchez ha elegido 'La Revuelta', el espacio de entretenimiento de TVE, para su primera entrevista televisiva de cara a las elecciones generales del 29N. El presidente ha encontrado en el programa de David Broncano un escaparate cómodo desde el que hacer campaña, proyectar una imagen cercana y responder a los problemas que cercan a su Gobierno sin someterse a un formato de confrontación política real.
Con camisa azul y vaqueros, Sánchez ha arrancado ironizando sobre las críticas al control gubernamental de la televisión pública: "Luego me dicen que esta televisión es mía. Menudo recibimiento, David...". Una frase que pretendía presentarse como una broma, pese a que su visita se produjo en plena precampaña y ante la ausencia de una entrevista periodística que exigiera explicaciones precisas sobre los principales asuntos de su gestión.
La corrupción del PSOE, la actualidad que rodea a José Luis Rodríguez Zapatero, la invasión de Ceuta, el colapso del acceso a la vivienda y las causas judiciales que afectan a Begoña Gómez y David Sánchez quedaron diluidos entre risas, anécdotas y preguntas personales. El presidente utilizó el plató público para repetir su argumentario: admitir de forma genérica los problemas, negar responsabilidades directas y dirigir las culpas hacia el PP, Vox, las redes sociales o los fondos de inversión.
Sánchez admite la corrupción socialista, pero se presenta como un espectador
Uno de los momentos más reveladores de la entrevista llegó al abordar los casos de corrupción que afectan al PSOE. Sánchez mencionó al exministro José Luis Ábalos y aseguró que "crees conocer a gente y de repente se desvela una cara que te quedas helado". Una respuesta que vuelve a situar al presidente como un mero sorprendido, pese a que Ábalos fue uno de los hombres de máxima confianza del sanchismo y ocupó responsabilidades clave en el Gobierno y en el partido.
Sánchez también tuvo palabras para Zapatero, cuya figura vuelve a estar en el centro de la actualidad por las informaciones y acusaciones relativas a un lote de joyas. El presidente evitó profundizar en este asunto y se limitó a defender al expresidente, en línea con la estrategia de cerrar filas con las figuras del socialismo cuando aparecen nuevas informaciones comprometedoras.
Broncano también le preguntó por la gestión de la invasión de Ceuta y verbalizó una evidencia que el Ejecutivo sigue sin asumir: "Desde fuera, como ciudadano, parece evidente que no se ha gestionado bien". Sánchez evitó reconocer errores y volvió a refugiarse en la desinformación y en la crítica a la extrema derecha, sin explicar las consecuencias de una crisis que dejó a la ciudad desbordada.
En vivienda, el presidente admitió que las medidas adoptadas no bastan, pero volvió a descargar la responsabilidad sobre las comunidades gobernadas por el PP. Broncano le recordó que, tras años de Gobierno y anuncios, "en la práctica estamos igual". Sánchez eludió explicar por qué, después de ocho años en La Moncloa, miles de jóvenes y familias continúan expulsados del mercado de la vivienda.
Un plató público para defender a su entorno y pedir otros cuatro años
La entrevista sirvió también para que Sánchez defendiera a su esposa y a su hermano en relación con sus procedimientos judiciales. Sobre David Sánchez, cuestionó la sentencia y llegó a sugerir que el motivo de la condena podría estar relacionado con ser hermano del presidente del Gobierno. Respecto a Begoña Gómez, insistió en destacar su trayectoria profesional anterior a su llegada a La Moncloa.
El presidente aprovechó además para mostrar su desacuerdo con la condena al ex fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, aunque afirmó que la respeta. Una defensa cerrada de su entorno que contrastó con la falta de autocrítica sobre las decisiones políticas, los nombramientos y los escándalos que han erosionado al PSOE durante su mandato.
Sánchez justificó su aspiración a mantenerse en el poder con el temor a la entrada de Vox en el Gobierno y llegó a fijar como objetivo los 176 escaños, la mayoría absoluta. La entrevista terminó con las preguntas habituales de Broncano sobre dinero y vida sexual: el presidente evitó concretar sus ahorros y respondió que "no solo se folla, también se hace el amor, David".
El resultado fue un espacio de entretenimiento convertido en plataforma electoral para Sánchez. Entre bromas y respuestas ensayadas, el presidente evitó rendir cuentas por una gestión marcada por la corrupción de su partido, la falta de soluciones en vivienda y los problemas que siguen acumulándose alrededor de su Gobierno y su entorno.