El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, volvió a desmarcarse este jueves de la dirección nacional del PSOE y lanzó duras críticas contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en plena tormenta política por los escándalos que afectan al Ejecutivo y al partido. “Me parece de libro”, afirmó durante su intervención en los Desayunos Informativos de Europa Press.
A la salida del acto, el equipo de EDATV aguardaba para preguntarle por su silencio ante las últimas informaciones que salpican al entorno del Gobierno. Sin embargo, García-Page evitó hacer declaraciones y optó por ignorar las preguntas del periodista de este medio, una actitud que ya se ha repetido en anteriores ocasiones.
Durante su intervención, el dirigente castellanomanchego aseguró que el PSOE atraviesa “una de las etapas más oscuras” de su historia reciente y lamentó que el partido haya perdido buena parte de sus principios fundamentales. Además, se mostró convencido de que el escenario político posterior a Pedro Sánchez será “mejor” para la formación socialista.
Page también quiso dejar claro que no participa en ninguna operación interna para disputar el liderazgo del partido en el futuro. Según explicó, precisamente porque no tiene aspiraciones orgánicas puede expresarse “con tranquilidad” y mantener una postura crítica frente a la actual dirección socialista.
En otro momento de su discurso, el presidente autonómico se refirió a la corrupción política y señaló que, además de existir responsables implicados en conductas ilícitas, también hay dirigentes “torpes” y “poco inteligentes”. Aunque evitó mencionar nombres concretos cuando fue preguntado directamente, dejó entrever una posible alusión a Leire Díez.
Uno de los asuntos que centró buena parte de su intervención fue la imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero en el caso Plus Ultra. García-Page reconoció sentirse especialmente sorprendido por esta noticia, ya que aseguró que nunca había relacionado al exjefe del Ejecutivo con intereses económicos o empresariales. Incluso confesó que siempre lo había considerado una persona poco organizada en cuestiones financieras.
A pesar de ello, expresó su deseo de que Zapatero pueda aclarar cuanto antes su situación judicial y recuperar la imagen pública que, según dijo, siempre había tenido de él.
No obstante, volvió a mostrar sus discrepancias con la relación que el expresidente ha mantenido durante años con el régimen venezolano. A juicio de García-Page, mantener vínculos o colaborar con una “dictadura corrupta” termina generando sospechas y deteriorando inevitablemente la percepción pública.
A raíz de este debate, el presidente castellanomanchego defendió la necesidad de endurecer la regulación sobre las actividades empresariales y profesionales de los expresidentes del Gobierno una vez abandonan el cargo. Aunque reconoció que tienen derecho a desarrollar su actividad en el ámbito privado, advirtió de que continúan conservando una enorme capacidad de influencia política e institucional.