El Gobierno de Pedro Sánchez ha llevado al Congreso su propuesta para blindar el aborto en la Constitución en un movimiento que ya nace rodeado de críticas y con escasas posibilidades de prosperar. La iniciativa, que pretende modificar el artículo 43, llega sin los apoyos necesarios y con la sospecha de que el Ejecutivo busca más el impacto político que un resultado real.
Desde la oposición se acusa al Gobierno de priorizar cuestiones ideológicas mientras evita abordar otros problemas urgentes. Además, la rapidez con la que se ha tramitado el proyecto, por la vía de urgencia, refuerza la idea de que el Ejecutivo pretende acelerar un debate que, previsiblemente, no cuenta con el respaldo suficiente en las cámaras.
Un atajo legal para evitar el procedimiento más exigente
El punto más polémico del proyecto está en la vía elegida. En lugar de reformar el artículo 15 de la Constitución, que recoge el derecho a la vida y obligaría a un procedimiento agravado con disolución de las Cortes, el Gobierno ha optado por modificar el artículo 43, una vía más rápida y menos exigente.
Desde el Partido Popular consideran que esta decisión no es casual y denuncian que se trata de un intento de esquivar las mayorías cualificadas. En esa línea, citan al jurista Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, quien ha advertido de que la reforma podría suponer “un fraude a la Constitución”.







