Casi cinco meses como president de la Generalitat y Juanfran Pérez Llorca ha conseguido algo que no era fácil: bajar la temperatura política en la Comunitat Valenciana y consolidar su posición dentro del partido. Lo que parecía una presidencia provisional bajo el peso de la crisis de la dana ha ido tomando forma de proyecto político sólido con candidatura propia para 2027.
La dirección nacional del PP ha dado un paso significativo. Génova empieza a confiar en él como candidato a la presidencia de la Generalitat pese a las dudas iniciales que generaron los movimientos internos del partido en la Comunitat. El acuerdo entre los tres líderes provinciales para que el entonces portavoz en Les Corts tomara las riendas del Consell fue el punto de partida. Desde entonces, Pérez Llorca ha trabajado para que esa apuesta se consolide y los datos le dan la razón.
Su agenda habla por sí sola. Visitas a municipios, inauguración de obras, actos institucionales, celebraciones. La de un president que sabe que tiene que darse a conocer y construir una imagen propia ante los valencianos. Las vallas publicitarias de 'Juanfran president' que el PP valenciano estrenó hace pocas fechas, no exentas de polémica por su ubicación, son probablemente la señal más clara de que el partido ha tomado una decisión: este es su hombre para las autonómicas de 2027.
Mientras tanto, la izquierda valenciana ha ido perdiendo fuelle en su estrategia de desgaste. PSPV y Compromís apostaron por convertir la tragedia del 29 de octubre de 2024 en una herramienta de presión política permanente contra el PP. Las movilizaciones sociales para pedir el escarmiento ya no logran el mismo impacto que cuando pedían la dimisión del anterior president. Y al fin y al cabo, las acusaciones ya no apuntan al líder del partido sino a un diputado autonómico. Una oposición que no ha sabido renovar su discurso ni encontrar un relato propio más allá de la dana acaba dependiendo del ruido para sobrevivir en el debate público. Y el ruido, por definición, se agota.
El siguiente paso obligatorio es el congreso regional del PP valenciano, donde Génova deberá poner fecha y certificar de una vez por todas la candidatura de Pérez Llorca a la presidencia de la Generalitat en 2027. Las fuentes del partido consultadas lo tienen claro: no es cuestión del quién, sino del cuándo. Y cuanto antes se resuelva ese congreso, antes podrá el PP valenciano centrar su energía en lo que de verdad importa: gobernar y preparar una victoria electoral que consolide la hegemonía de la derecha en la Comunitat.