España ha vuelto a cerrar un primer trimestre con una noticia preocupante para el mercado laboral: la tasa de paro se eleva hasta el 10,8% tras los datos publicados por la Encuesta de Población Activa (EPA), mientras se han destruido 170.300 puestos de trabajo entre enero y marzo. A pesar de ello, el PSOE ha lanzado un mensaje triunfalista en redes sociales asegurando que “el paro sigue a la baja”, una lectura que omite el fuerte deterioro trimestral registrado por la economía española.
El incremento del desempleo supone además uno de los peores arranques de año de la última década. En total, el número de parados aumentó en 231.500 personas, el mayor crecimiento en un primer trimestre desde 2013. El dato devuelve a España al doble dígito en desempleo después de haber cerrado el trimestre anterior en el 9,9%.
Pese a esta realidad, el PSOE ha destacado que la tasa del 10,83% es la más baja en un primer trimestre desde 2008. Una afirmación técnicamente cierta, pero que esconde el contexto inmediato: se destruye empleo, sube el paro y el mercado laboral pierde dinamismo en un momento clave del año. Es decir, el Gobierno pone el foco en la comparación histórica para minimizar el golpe actual.








