Miguel Ángel Pérez Triano abandona la Delegación apenas siete meses después de su nombramiento y cuando se cumplen casi dos meses de la entrada masiva de inmigrantes
Miguel Ángel Pérez Triano dejará de ser delegado del Gobierno en Ceuta en uno de los momentos más delicados para el Ejecutivo de Pedro Sánchez en la ciudad autónoma. Su salida llega casi dos meses después de la entrada masiva de inmigrantes registrada los días 30 y 31 de julio y tras semanas de controversia por la información que manejó la Delegación en las horas anteriores. Fuentes gubernamentales atribuyen la decisión a motivos personales después de un periodo de “inmenso trabajo”.
La renuncia supone un giro respecto a la posición que Pérez Triano había mantenido públicamente. El 24 de agosto rechazó abandonar el puesto y llegó a asegurar que hacerlo en ese momento supondría una “absoluta irresponsabilidad y cobardía”. Después, cuando salieron a la luz las comunicaciones mantenidas entre su jefe de Gabinete y un miembro del CNI, volvió a descartar su marcha.
Pérez Triano llevaba apenas siete meses en el cargo. Pedro Sánchez propuso personalmente su nombramiento, aprobado por el Consejo de Ministros el pasado 10 de febrero y publicado un día después en el BOE. Ahora Moncloa ultima su sustitución y David de la Encina, exalcalde de El Puerto de Santa María, aparece como la opción por la que se inclina el Ejecutivo, aunque el relevo todavía debe formalizarse.
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Los avisos del CNI elevaron la presión sobre Pérez Triano
La situación del delegado se complicó especialmente después de conocerse las comunicaciones previas a la entrada masiva. Gonzalo Sanz, entonces jefe de Gabinete de la Delegación, recibió mensajes del CNI y mantuvo una conversación telefónica de unos once minutos con un agente el 29 de julio, apenas un día antes de que comenzaran las entradas.
Pérez Triano sostuvo públicamente que desconocía tanto los mensajes como aquella llamada. Sanz, por su parte, defendió que había informado al delegado, una discrepancia que terminó provocando la salida del jefe de Gabinete el 11 de septiembre. El episodio abrió interrogantes sobre cómo circuló la información dentro de la representación del Gobierno y qué conocimiento existía realmente antes de los acontecimientos del 30 de julio.
La presión llegó incluso desde las propias filas socialistas. El diputado del PSOE en la Asamblea de Ceuta Melchor León reclamó públicamente la dimisión de Pérez Triano en agosto, reprochándole su actuación durante la crisis. El delegado compaginaba además su responsabilidad institucional con la secretaría general del PSOE ceutí.
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La salida llega en una semana clave para la investigación
La marcha de Pérez Triano se produce precisamente cuando la investigación judicial sobre lo ocurrido entra en una nueva fase. La jueza de la Audiencia Nacional María Tardón tiene previsto escuchar esta semana como testigos al presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, al exjefe de Gabinete Gonzalo Sanz y al jefe de la Policía Local.
Vivas está citado para este miércoles 30 de septiembre, mientras que Sanz deberá comparecer un día después. Las diligencias buscan reconstruir, entre otros aspectos, qué alertas existieron antes de la entrada masiva y qué información llegó a las distintas administraciones.
El Gobierno desvincula oficialmente la renuncia de Pérez Triano de estas controversias y sostiene que había comunicado previamente su voluntad de abandonar el puesto por razones personales. Su salida, sin embargo, cierra una etapa de apenas siete meses marcada en su tramo final por la crisis de Ceuta, las contradicciones sobre los avisos previos y una presión política que no dejó de aumentar desde finales de julio.