La gestión del Gobierno venezolano tras los devastadores terremotos que sacudieron el estado de La Guaira continúa generando una fuerte polémica. Mientras la presidenta interina, Delcy Rodríguez, aseguró públicamente que "nadie va a una fosa común", las imágenes difundidas por supervivientes, familiares de desaparecidos y distintos medios de comunicación han alimentado las críticas sobre la respuesta de las autoridades durante los primeros días de la emergencia.
Rodríguez defendió la actuación de su Ejecutivo y afirmó que cada víctima cuenta con un expediente científico, un registro fotográfico y un procedimiento legal destinado a garantizar su identificación. Según explicó, su instrucción fue evitar enterramientos sin control y preservar la dignidad de las personas fallecidas. La dirigente insistió en que el Gobierno activó un amplio dispositivo de emergencia pocas horas después de los seísmos que golpearon la costa central venezolana.

Sin embargo, la versión oficial contrasta con numerosos testimonios difundidos desde La Guaira. Durante los primeros días tras la tragedia, vecinos y familiares compartieron vídeos e imágenes en redes sociales en los que denunciaban la presencia de cadáveres en las calles mientras continuaban las labores de rescate. Muchos afectados aseguraban que los propios ciudadanos fueron quienes recuperaban los cuerpos entre los escombros ante la falta de maquinaria y de personal especializado durante las primeras 72 horas.

Las críticas también apuntaron a la ausencia de procedimientos inmediatos de identificación en las zonas más afectadas. Familiares de desaparecidos denunciaron la incertidumbre vivida mientras recorrían hospitales, refugios y áreas de rescate en busca de información sobre sus seres queridos. Las escenas difundidas durante aquellos días provocaron una intensa reacción tanto dentro como fuera de Venezuela.

Con el paso de los días, las autoridades habilitaron un cementerio de emergencia en una zona apartada del camposanto La Esperanza, donde comenzaron las inhumaciones de víctimas recuperadas entre los escombros. Según la información publicada por medios locales, cada sepultura cuenta con un código identificativo vinculado a un expediente individual, una documentación fotográfica y un registro destinado a facilitar una futura identificación por parte de los familiares.







