La Comisión Europea advirtió de que la infraestructura había quedado tecnológicamente rezagada y respaldó su modernización antes de las tragedias de Adamuz y Toledo
La Comisión Europea ya había advertido en 2023 de que la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla estaba tecnológicamente obsoleta en comparación con otras infraestructuras ferroviarias españolas. Un diagnóstico que vuelve a cobrar relevancia tras los accidentes de Adamuz (Córdoba) y Urda (Toledo), registrados con apenas nueve meses de diferencia y que han dejado más de un centenar de fallecidos.
La documentación europea señalaba que la infraestructura, inaugurada en 1992, había quedado rezagada frente a los avances tecnológicos incorporados a otras líneas de alta velocidad. Por ello, consideraba necesaria una modernización integral para adaptarla a los estándares europeos.
Las advertencias conocidas antes de ambas tragedias vuelven a poner bajo presión al Gobierno de Pedro Sánchez, responsable de gestionar las inversiones y supervisar las actuaciones de conservación y renovación ferroviaria.
Bruselas ya calificaba de "obsoleta" la línea AVE Madrid-Sevilla en 2023 y aprobó 110 millones para renovarla
Bruselas destinó más de 110 millones a modernizar la infraestructura
En junio de 2024, la Comisión Europea aprobó una financiación de 111,6 millones de euros para modernizar la línea Madrid-Sevilla, dentro de un proyecto ferroviario cuyo presupuesto global ascendía aproximadamente a 801 millones de euros.
Las actuaciones previstas afectaban a 435,2 kilómetros de los 471 que componen el recorrido. Entre las mejoras figuraban la sustitución de raíles y traviesas, la renovación de puentes y túneles y la adaptación de los sistemas de drenaje.
El proyecto también incluía la modernización de instalaciones ferroviarias, accesos y elementos de protección, con el objetivo de mejorar la fiabilidad y la calidad del servicio.
Bruselas consideraba que estas intervenciones eran necesarias para actualizar una infraestructura estratégica que, pese a mantener niveles de seguridad elevados, había quedado tecnológicamente por detrás de otras líneas españolas.
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Sánchez y Puente, bajo presión por la modernización ferroviaria
Las tragedias de Adamuz y Toledo han reabierto el debate sobre la gestión de las infraestructuras ferroviarias durante el Gobierno de Pedro Sánchez. La situación también ha incrementado las críticas hacia el ministro de Transportes, Óscar Puente, por los retrasos acumulados en determinadas actuaciones.
Una de las principales controversias afecta a la sustitución del antiguo sistema de señalización LZB por el ERTMS, cuya implantación en la línea Madrid-Sevilla continúa pendiente pese a los plazos inicialmente establecidos.
Aunque no está demostrado que las deficiencias tecnológicas o las obras pendientes hayan provocado los accidentes, las advertencias europeas plantean interrogantes sobre el ritmo de modernización de una infraestructura esencial.
El Ejecutivo deberá explicar qué avances se han producido desde 2023 y cómo se han ejecutado las inversiones comprometidas, mientras continúa la investigación de las causas de ambos siniestros.