Un informe del Instituto Juan de Mariana advierte del deterioro de la red ferroviaria española y señala que el gasto en mantenimiento se sitúa muy por debajo de la media europea
La gestión de la red ferroviaria española vuelve a quedar bajo la lupa en un momento especialmente delicado para el transporte nacional. Un nuevo estudio del Instituto Juan de Mariana cuestiona las políticas del Gobierno de Pedro Sánchez y señala un notable empeoramiento de la seguridad, la puntualidad y la conservación de las infraestructuras desde 2018.
El análisis, publicado este viernes bajo el título "Todo funciona peor", pone cifras a esta situación. Según los datos recopilados por el centro de estudios, la siniestralidad ferroviaria ha crecido un 142% entre 2018 y 2024, al tiempo que España mantiene unos niveles de inversión en mantenimiento muy inferiores a los de otros países europeos.
El documento, firmado por Manuel Llamas Fraga y Diego Sánchez de la Cruz, no se limita al funcionamiento de los trenes. Sus autores extienden las críticas a la sanidad, la educación, la Justicia y la seguridad, y sostienen que el aumento de los presupuestos públicos no ha servido para garantizar una mejora de los servicios.
Más accidentes y menos inversión en la red ferroviaria
El informe refleja una evolución preocupante de los indicadores de seguridad ferroviaria. Las estadísticas de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios, utilizadas por el Instituto Juan de Mariana, muestran que el número de accidentes pasó de 40 a 97 en seis años.
El informe refleja una evolución preocupante de los indicadores de seguridad ferroviaria
Los descarrilamientos también experimentaron un importante repunte. Si en 2018 se contabilizaron siete episodios de este tipo, en 2024 la cifra ascendió a 22.
Sin embargo, el deterioro que describe el estudio no se limita a las incidencias relacionadas con la seguridad. Los problemas de puntualidad se han convertido, según sus autores, en otra muestra de las dificultades que atraviesa el sistema.
En enero de 2026, el 8,1% de los trenes de larga distancia llegó a su destino con al menos una hora de demora. Se trata de un porcentaje muy superior al 1,1% registrado al comienzo del periodo analizado.
La situación tampoco mejora cuando se examinan los servicios de alta velocidad. En marzo de 2026, menos de cinco de cada diez AVE cumplieron el margen de puntualidad de cinco minutos, de acuerdo con las cifras incluidas en el documento.
A esta evolución se añade la diferencia de recursos destinados a conservar las vías. El instituto calcula que España invierte 45,5 millones de euros por cada mil kilómetros de red ferroviaria, frente a los 80,6 millones correspondientes a la UE-14.
Asimismo, señala que el gasto de mantenimiento por pasajero de alta velocidad se ha reducido un 22% desde 2018.
Los viajeros afrontan mayores retrasos y menos compensaciones
Las consecuencias de esta situación también se reflejan en las condiciones que encuentran los usuarios del ferrocarril.
El estudio pone el foco en los cambios introducidos por Renfe en su política de indemnizaciones por retrasos. Mientras que anteriormente bastaban 15 minutos de demora para acceder a una devolución, ahora es necesario acumular al menos una hora.
La modificación también afecta a las compensaciones completas. El tiempo de retraso exigido para recuperar el 100% del precio del billete ha pasado de media hora a 90 minutos.
Por otra parte, el Instituto Juan de Mariana recoge una disminución del uso de la alta velocidad durante los primeros ocho meses de 2026. Entre enero y agosto, el volumen de pasajeros fue un 12,3% inferior al contabilizado durante el mismo periodo de 2025.