
Adif confirma que se llevó piezas del accidente de Adamuz que no retiró la Guardia Civil ni la CIAF porque 'hubieran acabado en cualquier vertedero'
La juez advierte a la empresa de que cualquier actuación en las vías sin autorización podría tener consecuencias
Adif ha confirmado que retiró piezas del escenario del accidente ferroviario de Adamuz los días 22 y 23 de enero. Antes de que concluyera completamente la inspección sobre el terreno.
La empresa sostiene que actuó para preservar materiales que ni la Guardia Civil ni la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) habían recogido. Y que, de no hacerlo, “hubieran acabado en cualquier vertedero” al iniciarse las obras de recuperación de la línea.
El siniestro, ocurrido el pasado 18 de enero, dejó 46 fallecidos tras el descarrilamiento de un tren Iryo y la posterior colisión con un Alvia de Renfe. Desde entonces, la investigación judicial y técnica trata de esclarecer las causas del que ya es uno de los accidentes más graves.

Material retirado antes del inicio de obras
Según fuentes de Adif, el material trasladado correspondía a elementos de la vía en sentido Madrid —no del tramo donde se produjo el descarrilamiento— y fue depositado en un edificio de mantenimiento en Hornachuelos (Córdoba). La empresa subraya que dichas piezas estuvieron “siempre a disposición policial y judicial”.
El 27 de enero, el juzgado autorizó a Adif a iniciar los trabajos de recuperación de la línea, lo que implicaba intervenir en la zona afectada para restablecer el servicio ferroviario. Dos días después, el 30 de enero, la Guardia Civil volvió al lugar y requirió material. Desde Adif aseguran que se indicó entonces que las piezas estaban custodiadas en Hornachuelos, donde podían ser examinadas.
La compañía defiende que su actuación fue preventiva: si no hubiera retirado esos restos antes del comienzo de las obras el día 26, habrían sido eliminados durante los trabajos de limpieza y reparación.
El informe remitido a la jueza
Sin embargo, la versión de los investigadores introduce matices relevantes. En un anexo remitido a la magistrada instructora del caso, la Guardia Civil señala que Adif realizó “distintas operaciones tendentes a la extracción y traslado de material” sin advertirlo ni solicitarlo previamente.
El escrito recoge además que el responsable del centro de mantenimiento de Hornachuelos manifestó haber recibido una orden de un jefe de área para retirar los llamados “cupones” de raíl entre el 22 y el 23 de enero.
Desde el Ministerio de Transportes, el titular del departamento, Óscar Puente, ha respaldado públicamente la actuación de Adif. En un mensaje difundido en la red social X, defendió que el gestor ferroviario tuvo la “precaución de preservar los restos” que no habían sido recogidos por la Guardia Civil ni por la CIAF.

Puente compartió además la introducción de un informe de caracterización de restos elaborado por Adif y la ingeniería pública Ineco. En él se detalla la trazabilidad de la retirada y el depósito de soldaduras pertenecientes a la cabecera sur del Puesto de Banalización (PBA) de Adamuz.
Investigación judicial y técnica en paralelo
La investigación sigue su curso por doble vía: la judicial, dirigida por el Juzgado de Montoro, y la técnica, a cargo de la CIAF. Una de las principales hipótesis apunta a una posible rotura de carril, cuya causa deberá determinarse mediante análisis de laboratorio.
El debate sobre la retirada de piezas añade un elemento de tensión en un proceso ya de por sí complejo. Mientras Adif insiste en que actuó para preservar pruebas que podrían haberse perdido con el inicio de las obras, la Guardia Civil deja constancia de que esas actuaciones no fueron previamente comunicadas.
El esclarecimiento de los hechos será clave no solo para depurar responsabilidades, sino también para reforzar la confianza pública en los protocolos de actuación tras grandes accidentes ferroviarios.
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