Confieso que afronto cada comienzo de temporada con una mezcla de ilusión, responsabilidad y cierta emoción. Por muchos años que uno lleve en esto, por muchas madrugadas que haya visto amanecer camino de un estudio, siempre existe algo especial en volver a encender la luz roja del micrófono después del verano.
Porque detrás de ese micrófono están ustedes.
Los que madrugan con nosotros. Los que nos escuchan en el coche camino del trabajo. Los que nos siguen desde casa, desde un taxi, desde una oficina o desde cualquier rincón de España. Los que nos escriben para felicitarnos y también los que nos corrigen cuando creen que nos equivocamos.
Sin ustedes nada de esto tendría sentido.
Y esta vez regresamos para afrontar una temporada que puede ser apasionante.
UNA TEMPORADA DECISIVA
No exagero si digo que el nuevo curso político puede marcar un antes y un después en la historia reciente de España.
Sobre el horizonte aparecen unas elecciones generales que, previsiblemente, tendremos que contarles durante esta temporada. Y quizá estemos ante la oportunidad de cerrar definitivamente una de las etapas políticas que más profundamente han dividido y deteriorado institucionalmente nuestro país.
Pedro Sánchez puede abandonar finalmente La Moncloa.
Pero conviene no vender la piel del oso antes de cazarlo.
Porque para que exista una alternativa hacen falta números. Y para que esos números existan resulta imprescindible que quienes dicen querer acabar con el sanchismo comprendan de una vez que su adversario no está a su derecha. Aunque esa dicotomía izquierda/derecha está cada vez más obsoleta.
El Partido Popular debería entender algo bastante sencillo: cada ataque contra Vox es un favor indirecto a Pedro Sánchez.
PP y Vox podrán competir electoralmente, podrán discrepar y podrán defender proyectos distintos. Es legítimo. Lo que resulta difícil de comprender es esa obsesión periódica de algunos dirigentes populares por convertir a Vox en el enemigo mientras necesitan sus votos para construir cualquier alternativa política al bloque de la izquierda.
Las matemáticas parlamentarias son bastante menos ideológicas que los discursos.
Si los números no dan, Sánchez puede seguir.
Y España no está para frivolidades.
MAYO, OTRA CITA CON LAS URNAS
Pero la temporada no terminará previsiblemente con unas generales.
En mayo de 2027 llegarán las elecciones municipales y las autonómicas en numerosas comunidades. España volverá a votar y tendremos otra oportunidad para comprobar hacia dónde quiere caminar una sociedad que lleva demasiados años sometida a una tensión política permanente.
Por eso la temporada que comenzamos tiene algo de esperanza.
Esperanza no significa ingenuidad.
No sabemos qué ocurrirá. No sabemos cuáles serán los resultados. No sabemos qué pactos terminarán produciéndose. Pero sí sabemos algo: estaremos allí para contarlo.
Como hemos estado hasta ahora.
Porque antes de las urnas llegará la realidad.
Y la realidad española continúa cargada de asuntos que no desaparecerán simplemente porque cambiemos de hoja en el calendario.
LA CORRUPCIÓN NO SE FUE DE VACACIONES
Volvemos donde lo dejamos.
Seguiremos hablando de los procedimientos judiciales y de las consecuencias políticas de los escándalos que han acompañado estos últimos años al poder socialista.
Hablaremos de la condena al que fuera fiscal general del Estado, un episodio de una gravedad institucional extraordinaria que habría provocado un terremoto político en cualquier democracia europea.
Seguiremos pendientes de José Luis Ábalos y Koldo García y de todo cuanto continúen desvelando los tribunales sobre una trama que durante demasiado tiempo fue presentada como un asunto menor o circunscrito a unas pocas personas.
Y tendremos también ante nosotros el frente judicial que afecta a Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, con el procedimiento encaminado hacia juicio. Seguiremos hablando del todopoderoso José Luis Rodríguez Zapatero y de todos aquellos que han convertido su posición de superioridad política que no moral, para hacer negocios corruptos.
No son cuestiones menores.
No hablamos de rumores de tertulia ni de conspiraciones surgidas en una sobremesa. Hablamos de asuntos que han recorrido juzgados, investigaciones policiales, declaraciones, autos y procedimientos judiciales.
Y hablaremos de ellos.
Naturalmente.
Aunque moleste.
Aunque algunos pretendan nuevamente convertir al mensajero en culpable de las noticias.
Porque nuestra obligación no consiste en hacer cómoda la realidad al Gobierno de turno. Nuestra obligación consiste en contarla.
EL MICRÓFONO SE VUELVE A ENCENDER
Por eso siento que esta temporada tiene algo especial.
Llevo muchos años delante de un micrófono. He visto gobiernos caer y gobiernos nacer. He contado elecciones, crisis, escándalos, victorias, derrotas y acontecimientos que parecían imposibles apenas unas semanas antes de producirse.
Y todavía sigo sintiendo algo difícil de explicar cuando entro en un estudio y veo encenderse esa pequeña luz roja.
Quizá porque sigo creyendo en la radio.
En la radio de verdad.
La que acompaña.
La que informa.
La que incomoda y la que entretiene.
La que permite que alguien que conduce solo por una carretera a las seis de la mañana sienta que al otro lado hay alguien hablando con él.
Eso es En la boca del lobo.
Y eso es Informa Radio.
No pretendemos tener siempre razón. Sería absurdo. Nos equivocaremos, como nos hemos equivocado otras veces. Pero intentaremos mantener algo que considero mucho más importante: la independencia para decir aquello que pensamos y la libertad para formular las preguntas que otros prefieren evitar.
UNA TEMPORADA PARA LA ESPERANZA
Después de tantos años de crispación, escándalos, deterioro institucional y enfrentamiento entre españoles, quiero comenzar esta temporada con esperanza.
Sí, esperanza.
Porque sigo creyendo en España.
Creo en una nación mucho más fuerte que sus malos gobiernos. Mucho más antigua que sus políticos. Mucho más grande que quienes pretenden reducirla a un reparto de poder, cargos y privilegios.
Los gobiernos pasan.
España permanece.
Los políticos pasan.
España permanece.
Y nosotros, los periodistas y los comunicadores también pasaremos.
Por eso nuestra responsabilidad durante el tiempo que ocupamos este pequeño lugar en la historia consiste simplemente en intentar contar aquello que vemos con libertad y sin miedo, y si es posible, colaborar para que las cosas cambien.
La temporada 2026-2027 puede traernos elecciones generales, un posible cambio de Gobierno, nuevas mayorías, elecciones municipales y autonómicas y seguramente acontecimientos que hoy ni siquiera somos capaces de imaginar.
Será una temporada larga.
Intensa.
Probablemente agotadora.
Pero también apasionante.
Y nosotros queremos vivirla con ustedes.
VOLVEMOS
Hoy lunes volveremos a encontrarnos.
Volverán las madrugadas.
Volverán las noticias de última hora.
Volverán las tertulias, las entrevistas, las discusiones y esos momentos en los que una noticia obliga a tirar por la borda todo el programa que llevábamos preparado.
Volverán también nuestras equivocaciones, nuestras indignaciones, nuestras risas y nuestras batallas.
En definitiva, volveremos a hacer radio.
Pero hay algo que nunca se fue durante estas semanas: nuestro compromiso con ustedes.
Porque Informa Radio no pertenece únicamente a quienes nos sentamos delante de sus micrófonos. Pertenece también a quienes cada mañana deciden encender la radio y acompañarnos.
Y mientras ustedes quieran seguir estando ahí, nosotros seguiremos aquí.
Contando lo que ocurre.
Preguntando lo que otros no quieren preguntar.
Denunciando aquello que consideremos injusto.
Defendiendo nuestras convicciones.
Y esperando, sobre todo, que algún día podamos comenzar un programa diciendo que España ha empezado a recuperar la normalidad institucional, la concordia y la esperanza.
Quizá esta temporada podamos hacerlo.
Quizá estemos más cerca.
Hoy comienza una nueva temporada de En la boca del lobo en Informa Radio.
O quizá no sea realmente una nueva temporada.
Porque, viendo todo lo que tenemos por delante, la verdad es mucho más sencilla:
volvemos exactamente donde lo dejamos.
Y allí estaremos para contárselo.
Si ustedes quieren.