El Papa Francisco ha fallecido a los 88 años, marcando el fin de una era de reformas y cercanía social en la Iglesia. Con su muerte, se activa el complejo Cónclave vaticano, donde 135 cardenales con derecho a voto decidirán quién será el nuevo Papa entre una lista de perfiles tan diversos como influyentes.
Entre ellos figura una sorpresa para muchos: el exarzobispo de Granada, Antonio Cañizares Llovera, un nombre menos mediático fuera de España, pero con un peso significativo dentro del Colegio Cardenalicio. ¿Podría emerger como figura clave en una elección dominada por tensiones entre continuismo y giro conservador?

Los candidatos con más opciones para ser el nuevo Papa
La pérdida del Papa Francisco marca un punto de inflexión espiritual y político en el Vaticano. Su pontificado, marcado por una clara vocación reformista, dejó huella en temas como la inclusión de minorías, la apertura a los divorciados y la sostenibilidad.
Ahora, con 1.300 millones de católicos en el mundo observando atentamente, se abre una elección cargada de simbolismo. ¿Qué Iglesia quiere el mundo? ¿Una que continúe el camino iniciado por Francisco o una que vuelva a posiciones más ortodoxas?
En total, hay 252 cardenales, pero solo los menores de 80 años tienen derecho a voto: 135 en este momento. Son ellos quienes decidirán quién liderará la Iglesia católica en una etapa de incertidumbre global.
Entre los más mencionados está Matteo Zuppi, cardenal de Bolonia, muy próximo a la línea de Francisco. Sus gestos hacia el colectivo LGTBI y su compromiso social lo hacen favorito en sectores progresistas. Sin embargo, no todos lo ven con buenos ojos: sus posturas generan resistencia en las alas más conservadoras del Vaticano.
En el otro extremo está Robert Sarah, de Guinea, voz firme del catolicismo tradicionalista. Su perfil promete una Iglesia más rígida en lo doctrinal. Ha cuestionado la apertura a los divorciados y a personas LGTBI, pero conserva mucho respeto dentro y fuera de África.
Junto a ellos, Luis Tagle, filipino, destaca por su cercanía a los jóvenes y su talante conciliador. Fue hombre de confianza de Francisco y tiene una visión internacional que podría conectar con el momento actual. Su ambigüedad teológica, sin embargo, levanta dudas en sectores conservadores.








