El Papa Francisco ha fallecido a la edad de 88 años, según ha confirmado el Vaticano con un comunicado oficial. Su muerte se produce tras varios meses de complicaciones de salud, lo que había generado una creciente preocupación dentro de la Iglesia católica y entre los fieles de todo el mundo.
El fallecimiento del pontífice marca un punto de inflexión en la Iglesia católica
El comunicado emitido por la Santa Sede ha confirmado la triste noticia con un mensaje solemne.

Muestras de condolencia se siguen sucediendo por parte de líderes religiosos, jefes de Estado y fieles que han seguido de cerca su pontificado. El Vaticano ha anunciado que los preparativos para su funeral ya están en marcha, siguiendo el protocolo establecido para la despedida de un pontífice. Se espera que en las próximas horas se dé a conocer la fecha y los detalles de las exequias, que reunirán a miles de personas en un último homenaje al Papa.
Un deterioro progresivo que preocupaba al Vaticano
En los últimos años, la salud del Papa Francisco había sido motivo de especulación. En 2021, fue sometido a una cirugía de colon y, desde entonces, su estado físico ha sido objeto de constante observación. En los últimos meses, su movilidad se había visto afectada, obligándolo a usar silla de ruedas en diversas apariciones públicas.
A pesar de sus intentos por mantener su agenda, las crecientes dificultades respiratorias, derivadas de una infección pulmonar, hicieron que su estado de salud se deteriorara aún más. Su frágil condición llevó a que se cancelaran algunos compromisos internacionales, lo que incrementó las preocupaciones sobre su capacidad para seguir liderando la Iglesia.
En sus últimas apariciones, se pudo ver al Papa Francisco visiblemente debilitado, pero aún comprometido con su labor pastoral. Sin embargo, los rumores sobre una posible renuncia, como hizo su predecesor Benedicto XVI, nunca llegaron a concretarse.









