Alma Bollo ha alarmado a sus seguidores y, seguramente, también a su madre, Raquel Bollo, al desvelar su nuevo problema de salud. La hija de la televisiva ha reaparecido este miércoles desde el hospital, compartiendo una imagen acompañada de un mensaje demoledor en redes sociales.
Este nuevo episodio agrava una situación que, según ella misma ha relatado, arrastra desde hace meses. Con palabras cargadas de agotamiento físico y emocional, Alma ha narrado cómo el estrés ha minado su salud hasta llevarla a urgencias. ¿Qué le está pasando exactamente y cómo ha afectado a su día a día?

Alma Bollo reaparece desde el hospital y rompe su silencio con un mensaje demoledor
Muchos conocían que Alma Bollo había estado ausente de redes por motivos personales. Sin embargo, pocos imaginaban que detrás de esa discreción se escondía una lucha constante contra el dolor y el cansancio. Hace dos meses fue diagnosticada de neuralgia, un trastorno que puede llegar a ser incapacitante.
Desde entonces, sus visitas al hospital se han vuelto frecuentes. La influencer ha compartido una imagen desde urgencias, acompañada de un texto sincero que ha puesto en alerta a sus casi 300 mil seguidores. Su relato no solo ha mostrado vulnerabilidad, también ha expuesto la cara menos amable de su rutina como madre, empresaria y creadora de contenido.
El nuevo susto de salud de Alma Bollo comenzó, una vez más, con una imagen desde el hospital. Acompañándola, un mensaje que no dejaba lugar a dudas sobre su situación: “De verdad hay veces que siento que no puedo más. Creo que mi cuerpo ya me ha mandado muchas señales y está petando por completo”.

Con esta frase, Alma Bollo transmitía de forma rotunda el nivel de agotamiento al que ha llegado tras meses de tensión. Poco después, desarrollaba las causas que, según ella, estarían detrás de su deterioro. “Llevo nueve meses insufribles donde obviamente todo el estrés de mi vida es el principal culpable de todo, o al menos eso creo yo”, escribió.
Y es que uno de los aspectos más preocupantes de su comunicado ha sido la mención a sus continuos ingresos hospitalarios. “Nueve meses donde he pisado más el hospital que mi propia casa. No solo para entrar y salir a una urgencia, sino para quedarme ingresada en un par de ocasiones”, detalló.
De hecho, uno de esos ingresos, en particular, le dejó una profunda huella emocional. “El último ingreso me provocó mucho malestar y culpabilidad. Debido a todos los medicamentos tan fuertísimos que tuvieron que poner para parar mi infección y neuralgia, me provocó el corte de la producción de leche materna”, confesó.







