La Dirección General de Tráfico (DGT) trabaja constantemente con el objetivo de garantizar la seguridad de las carreteras. Los accidentes de tráfico y los siniestros siguen a la orden del día, lo que pone en peligro la vida de muchos conductores. En 2023, un total de 1.145 personas fallecieron en vías interurbanas en España.
Es por eso que la DGT implementa nuevas normas y reglas para reducir el número de muertes. El uso del móvil es uno de las causas principales de accidentes, pero hay otro motivo que juega, por desgracia, un papel muy importante. El exceso de velocidad es otro factor de riesgo en las carreteras, y es fundamental respetar las señales y no superar los límites.
No obstante, es habitual que los conductores circulen a una velocidad más rápida de la permitida en tramos largos y con poca concentración de vehículos. No obstante, esta acción reduce el margen de maniobra, y la capacidad para reaccionar ante situaciones complicadas es mucho menor. Ahí aparecen los radares, que se encargan de sancionar y multar a los usuarios que no cumplan con las normas.

La nueva velocidad a la que saltarán los radares
Hay diferentes tipos de radares, los fijos son fácilmente visibles, ya que son aparatos grandes ubicados en uno de los costados de la vía. En cambio, los de tramo son cámaras colocadas en el inicio y en el final de un tramo de la carretera, y calculan la velocidad media entre ambos puntos. También están los radares móviles, que están camuflados en coches y no están siempre en el mismo sitio.







