La indignación en las redes sociales ha alcanzado un nuevo punto álgido con los españoles contra Calvo y considerando un boicot. La controversia surge tras la revelación de que los productos de esta marca. Que solían ser orgullosamente gallega, ahora se fabrican en Marruecos y llevan un código de barras de origen marroquí.
El Grupo Calvo, que comenzó en un modesto local en Carballo, La Coruña. Fue un pionero en la industria conservadora española y ha expandido sus operaciones a varios países de Hispanoamérica a lo largo de los años. Sin embargo, la reciente introducción de productos de origen marroquí en el mercado español ha generado malestar entre los consumidores, que lo ven como una invasión en el mercado nacional.
La saturación del mercado y la consiguiente caída de los precios para los agricultores españoles han agravado la situación. En respuesta, los usuarios de redes sociales han expresado su descontento y han iniciado un nuevo boicot contra la marca.
Este caso muestra la creciente conciencia de los consumidores sobre el origen de los productos que adquieren. Así como su disposición a tomar medidas firmes cuando perciben una traición a los valores nacionales.






