La compra de vivienda se hunde en la Comunitat Valenciana. Las operaciones cayeron un 35,8% interanual en mayo, la mayor caída de toda España, mientras el precio del metro cuadrado seguía disparándose: un 11,9% más, muy por encima de la media nacional. Los datos del Consejo General del Notariado dibujan un mercado autonómico bloqueado, donde comprar es cada vez más difícil y más caro a la vez.
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La mayor caída de España, muy por encima de la media
En el conjunto del país se firmaron 55.761 compraventas, un 11,8% menos, y el mercado encadena ya ocho meses consecutivos de descensos. Las compras de pisos bajaron un 14,1% y las de viviendas unifamiliares un 4,7%. Pero ninguna autonomía sufrió un golpe como el valenciano: su -35,8% deja muy atrás a Baleares (-20,6%), Cantabria (-19,7%), Asturias (-17,4%) o el País Vasco (-13,6%). Incluso los grandes mercados aguantaron mejor, con Madrid en el -10,6% y Cataluña en apenas un -4,1%. Solo Navarra, Castilla-La Mancha y Extremadura cerraron mayo en positivo.
Precios al alza pese al frenazo de las compras
La paradoja es evidente: se compra menos, pero se paga más. El precio de la vivienda subió en 16 de las 17 comunidades —solo cayó en Galicia— y en la Comunitat se encareció un 11,9%, frente al 8,8% de media nacional. Baleares (16,3%) y Castilla-La Mancha (15,4%) encabezaron las subidas, con el territorio valenciano también en la parte alta de la tabla. Un cóctel que expulsa del mercado a los jóvenes y a las familias con menos recursos.
El crédito se seca: las hipotecas caen un 26,1%
El acceso a la financiación completa el retrato. Las hipotecas para comprar vivienda bajaron en diez autonomías y, de nuevo, la Comunitat encabezó el ajuste con un desplome del 26,1%, muy por delante de Asturias (-15,4%) o Castilla y León (-12,3%). A escala nacional el retroceso fue del 4%, con 30.577 operaciones y un importe medio de 181.976 euros. Sin crédito y con precios al alza, comprar se convierte en una carrera de obstáculos.
Un problema de fondo que ni se corrige ni se afronta
Detrás de estas cifras hay un déficit de vivienda que crece año tras año mientras la política de vivienda del Gobierno de Sánchez no consigue movilizar oferta ni abaratar el acceso. La Comunitat Valenciana paga hoy la factura más alta de ese fracaso: unos récords de caídas que no son un accidente estadístico, sino el reflejo de un mercado al que se le sigue estrangulando la oferta en lugar de ampliarla.